Brecha Digital

Ejercer la rebeldía

Graciela Paraskevaídis

Éste* es el tercer volumen que el sello Tacuabé dedica a la obra de la compositora uruguayo-argentina Graciela Paraskevaídis. Reúne nueve piezas de entre 1994 y 2008 para distintas formaciones. Hay unas pocas cosas grabadas en estudio, la mayoría de los surcos son registros en vivo de buena calidad. El nivel de las interpretaciones es en todos los casos excelente –más allá del factor, nada menor, de estar respaldadas por la autora–. Hay cuatro obras para piano tocadas por el chileno Daniel Áñez, tres virtuosos ensambles alemanes (Neue Vocalsolisten, Die Neue Flötentöne y Sonic Art Quartett) y dos excelentes grupos latinoamericanos (el siempre preciso y vital Perceum, de Uruguay, y ese proyecto único y siempre conmovedor que es la Orquesta Experimental de Instrumentos Nativos, de Bolivia).
Quienes están familiarizados con la obra de Paraskevaídis pueden llegar a sorprenderse con algunas zonas que difieren de su imagen más común. “Otra vez” (1994), para piano solo, es como una versión radicalizada de alguna de las últimas piezas de Liszt o de los preludios más otoñales de Debussy. “En abril” (1996), también para piano, lidia con sonoridades bastante más eufónicas que lo habitual en la compositora. Reiteradas veces usa el recurso estructural de algún fragmento escalar que funciona como un personaje sonoro modal, rompiendo, con ello, con la versión más radical de atonalidad; aparecen en “Discordia... y allá andará, según se dice...”, y “Álibi”, aunque siempre dentro de la premisa de lo que la propia compositora llama de “adiscursividad”. Las “Piezas de bolsillo para instrumentos de percusión chiquititos”, son relativamente distendidas, bienhumoradas y frescamente rítmicas.
Pero también están los rasgos más típicos de la compositora, algunos de los cuales son inherentes al movimiento que ayudó a constituir y en el que se afirmó, el de la “música nueva latinoamericana”: la explotación del silencio o de sonoridades muy tenues, los contrastes agresivos, la repetitividad minimista (pero no hipnótica), la presencia de una dimensión políticamente combativa implicada en una música inconformista y además direccionada por los títulos y los comentarios escritos. Una de las cosas más suyas es la disposición para las sonoridades chillonas agudísimas, que pueden bordear el dolor cuando los instrumentos son fuertes y penetrantes (es el caso de “Ático”, curioso dueto de flautín y flauta dulce sopranino). “Contra la olvidación” (1998) reduce a casi nada muchos de los elementos posibles del discurso musical para producir un efecto “concreto”: uno termina escuchando tanto los sonidos supuestamente periféricos del piano (los golpes de los martillos contra las cuerdas, los juegos de los armónicos, la resonancia de la sala) cuanto las notas mismas. Y esto implica otra dimensión (inherentemente política) de esta música, en la medida en que contiene una cierta “pedagogía”, aquí empleada en su mejor sentido, como una instancia de experimentación, estimuladora, formadora, transformadora, abierta, en la que el oyente es conducido a replantear sus maneras de escuchar, de percibir (y por ende se abre a nuevas maneras de estar en el mundo). Ello ocurre incluso en las piezas con aire menos “vanguardoso”, como la ya mencionada “Otra vez”: tiene un tratamiento “modular”, donde un gesto básico (todo gira alrededor de una nota grave y otra mediana, en relación de tritono) se establece como nuestro “lugar” musical, inquietante y confortable a la vez. Este gesto se afirma por repetición, pero también se pone en cuestión por modificaciones y digresiones varias. Al final, la extensión del tritono a una quinta no llega a ser una resolución (tampoco deja de serlo): en el camino la tensión inherente al tritono se nos “desculturizó”, se relativizó.
En el texto del librillo, redactado con un lenguaje muy poético, Paraskevaídis escribe que ser compositor “es un modo de ejercer el derecho a la libertad y, por ende, un acto de rebeldía”. La generalización quizá no sea procedente, pero sin duda se aplica a la forma en que compone Graciela Paraskevaídis. 


* Contra la olvidación. Tacuabé T/E. 47 cd, 2012.

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