Los actores a escena
- Última actualización en 25 Abril 2013
- Escrito por: Álvaro Loureiro
“Anna Karenina”
Los sajones sostienen a menudo que la vida es un escenario donde cada uno debe jugar su papel. Tal lo que parece tener en cuenta el realizador Joe Wright al ubicar el comienzo de las secuencias más importantes del desarrollo de la actual adaptación del clásico de Tolstoi en un teatro en el que los personajes parecen estar observados por todo el mundo. Una idea que, por otra parte, le recuerda al espectador que la sociedad, por lo general, no le pierde pisada a aquellos que en algún momento ejecutan una acción desacostumbrada. Como la presente protagonista en una época que no sólo le imponía a la mujer que fuese “buena” sino también que lo pareciese, una regla vital en un mundo de apariencias que castigaba la infidelidad femenina hasta el extremo más absurdo. Con ese marco de observadores al acecho, Wright, apoyado en una adaptación del afamado dramaturgo Tom Stoppard, muestra cómo se resquebraja la existencia de una respetable mujer casada de la alta burguesía moscovita de fines del ochocientos cuando ésta se enamora de un hombre por el cual se dispone a abandonar su hogar. Con atendible criterio, la historia, además de incluir las miradas inquisidoras de buena parte de la ociosa gente que rodea a la Anna del título, deja entrever que la misma Rusia de esos años albergaba seres –como el propio Tolstoi– que tarde o temprano serían capaces de ayudar a producir cambios significativos en aquella nación... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.
Reino Unido, 2012.

