El humanismo en Oriente Medio
- Última actualización en 27 Julio 2012
- Escrito por: Rosalba Oxandabarat
“Amo la entidad israelí, aunque no pueda soportarla”, dice Amos Oz en una parte de este documental* dedicado a capturar durante un cierto período la imagen y las palabras de este escritor, premio Príncipe de Asturias entre tantas otras distinciones acordadas, nacido en Jerusalén en 1939 como Amos Klausner.La (aparente) contradicción de esa frase expresa la tensión interna de la ubicación de Oz, en el mundo y en el mundo de las ideas, su vocación crítica y humanista sobre su propio país y su propia sociedad, que en el caso refiere además a lazos y tensiones a la vez ancestrales y contemporáneos.
Oz es israelí y cree en y lucha por la existencia de dos estados, uno israelí, otro palestino. Israel es un sueño cumplido, dice Oz, pero un sueño amasado por muchos otros, desde los libertarios y socialistas hasta los que quieren resucitar el reino de Salomón y David, pero los sueños sólo son perfectos mientras no se cumplen. Israel fue fundado por judíos europeos, dice Oz, como lo fueron sus propios padres, judíos que al fin resultaron los únicos europeos porque todos los demás estaban demasiado fragmentados en raíces particulares, pero Europa no se olvidó de masacrar y expulsar a esos sus más devotos ciudadanos. Son algunas de las muchísimas reflexiones de Oz en un recorrido que lo enfrenta tanto a públicos entusiastas como al pasado que atormentó a su familia y a su pueblo, y con el que, a su manera, intenta hacer las paces.
El documental realizado por Masha Zur Glozman y Yonathan Zur acompaña a Oz por las calles de Tel Aviv y Jerusalén, en su visita a algunos países europeos y a Estados Unidos, en encuentros con algunos personajes famosos o gente de la calle, o se retrotrae al pasado juvenil e infantil del escritor, porque ese acompañamiento se da en el marco de una gira a propósito del libro Una historia de amor y oscuridad (2003). Pero al igual que en esa suerte de sobrecogedora novela autobiográfica, el destino particular está tan ligado a la historia colectiva, a la del pasado reciente y al de un pasado aun más antiguo, que todo ese recorrido se nutre de instancias que iluminan a la vez la gestación de una sensibilidad y un pensamiento –los de Oz– y circunstancias y nudos que hacen a la historia universal. Para quienes han leído el total o parte de la producción de Amos Oz –una quincena de libros de relatos entre novelas y cuentos, unos 450 artículos y ensayos–, quienes han seguido o al menos se han enterado de sus posiciones por la paz entre israelíes y palestinos, este filme es una síntesis de lo que ya conocen, síntesis refinada y disfrutable por la cercanía, el humor y el calor que ofrece el protagonista. Para todos los demás, una presentación de primera mano de un intelectual imprescindible.
* Hoy viernes 18 hs, martes 20 hs (al término de la función panel nci, con Ianai Silberstein y Fernando Epstein), jueves 20 hs.

