Brecha Digital

Gunga Din a la hora del té

Muestra impregnada de espíritu muy british de ese nicho que, ubicado en el género comedia romántica, se ha esmerado en consolar a los más veteranos, dibujándoles escenarios físicos y emocionales que puedan dar algún sentido a eso de los “años dorados”. John Madden (Shakespeare apasionado, La señora Brown, La mandolina del capitán Corelli, La deuda), también muy inglés él, se apoya en una novela –These Foolish Things de Deborah Moggach– y en un dream team de actores sesentones y setentones de esos que sólo la Gran Bretaña puede engendrar, y que saben reírse y hacer reír con sus manías y sus tics, lanzados a la convivencia entre sí y con un entorno muy ajeno, en un vetusto hotel en la India, cerca de la ciudad de Jaipur.

Judi Dench es viuda y por primera vez se enfrenta a cosas prácticas, Tom Wilkinson, magistrado en retiro, se confiesa gay y va a buscar a un amor de juventud, Maggie Smith es una jubilada racista y cascarrabias que va a operarse de la cadera, Bill Nighy es el flemático marido de una insoportable y protestona Penelope Wilson, Celia Imre es la coqueta que se niega a envejecer y a renunciar a los hombres, Ronald Pickup el enamoradizo que se niega a renunciar a las mujeres. Todos llegan al Marigold, suerte de residencial exótico y con buenos precios para bolsillos británicos, regido por un ansioso y servicial Dev Patel (el protagonista de Slumdog Millionaire), aquí un prototipo caricaturesco de los “nativos buenos” usuales en el viejo cine occidental. Así que Bollywood y la bbc se dan la mano. Algo así como una evocación anacrónica de los viejos tiempos, cuando la India era la joya mayor del gran imperio, sobrevuela irónicamente esta película, donde ya no hay militares empenachados y damas con sombrillas y sí un grupo de vejetes muy poco marciales y nada aristocráticos, jubilados de hoy que enfrentan la situación de extrañeza con dosis variadas de buen o mal humor, de interés o desgano, propiciando lo más atractivo del asunto gracias a algunos diálogos filosos y al encanto a toda prueba de esos actores y actrices. Claro que Hollywood, o su espíritu más facilón, también tuvo que meter la cuchara en ese diálogo entre ex colonizadores y ex colonizados, aportando sus fórmulas más repetidas. Esa puesta en escena final con el joven indio declamando su amor y sus propósitos frente a su conservadora madre y todo el panel de comprensivos europeos es un ingente mamarracho que bien podría habérsele ahorrado a esta comedia anodina pero con momentos divertidos y un buen humor general sustentado en la levedad de su planteo y en sus notables protagonistas.n

Gran Bretaña/ Estados Unidos, 2011.

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