“Primas hermanas”
- Última actualización en 10 Agosto 2012
- Escrito por: Walter Veneziani
Apuesta mucho más ambiciosa que la de un espectáculo, Primas hermanas es un proyecto de investigación de la historia y el cruce entre la danza moderna y la danza contemporánea en nuestro país, impulsado por Pablo Muñoz y Elisa Pérez Buchelli, con el asesoramiento de Claudia Pisani y Marcelo Marascio.
Comienza con un trabajo de investigación bibliográfica, histórica, de entrevistas y exploración corporal que es plasmado en un blog (primashermanas.wordpress.com) y en una publicación con formato libro (Primas hermanas, csic-Udelar, 2011), para articularse con una pieza coreográfica manteniendo siempre el mismo título. La publicación que reúne el trabajo se ha transformado en un útil instrumento didáctico para ilustrar sobre el asunto, en especial con vistas al bachillerato artístico. La obra coreográfica también fue creada en la misma clave e invita a transitar por todas las preocupaciones y exploraciones que el contrapunto posibilita.
La danza moderna, que se desarrolló a lo largo de todo el siglo xx –con especial énfasis en la posguerra, hegemonía que comienza a declinar a partir de 1960–, si bien se planteaba como una renovación de la mirada, seguía delatando un espíritu que bien podía pensarse como sucesor y sustituto de los estilos del clasicismo, partiendo de sus posturas, sus técnicas y en particular de algunas peculiaridades de su estética (el movimiento continuo y fluido, por ejemplo, y la idea de cierta belleza corporal asociada a la funcionalidad para el movimiento, más una conflictiva relación con la música).
La contemporaneidad se visualiza a sí misma como la antítesis de los relatos existentes y aun como su negación, la mirada sobre el cuerpo se fracciona, evitando la utopía y asumiendo su mercantilización como un asunto propio de la creación artística.
De esta forma se plantean en escena dos maneras de tratar el movimiento: por un lado la búsqueda de una nueva armonía y una belleza expresiva; por el otro la desarmonía y la ausencia total de emociones, el cuerpo tratado como objeto y la acción haciendo valer su significación sin el apoyo del gesto emocional.
El planteo es interesante e ilustrativo, al menos de la mirada propia que los autores-intérpretes han logrado plasmar en este proceso. Como espectáculo es lento y algo reiterativo, pero se destaca la buena performance técnica de Pablo Muñoz, bailarín que hemos visto crecer escénicamente en los últimos años de manera sostenida. También Claudia Pisani y Marcelo Marascio logran ser eficientes en sus roles, especialmente durante una secuencia en la que –ante igual estímulo musical– el esfuerzo por medir, controlar y estructurar, de Claudia, contrasta con la total desestructuración corporal de Marcelo, dando lugar a una clara muestra de dos maneras muy distintas de desarrollar la danza. De todas formas, no se logra que la obra en su conjunto sostenga un interés meramente estético, separado de lo didáctico o lo teórico.
Primas hermanas reclama una visión de conjunto sobre pieza, investigación y publicación: es de esta forma que se consolida un corpus interesante y necesario de conocimientos y opiniones sobre un tema que reclama aún mucha atención. Sólo como espectáculo no logra la misma contundencia, pero como construcción es valiosa y perdurable: Primas hermanas podrá ser revisitada y hasta reestructurada una y otra vez a lo largo del tiempo como un jalón del momento reflexivo y de autoanálisis por el que pasa la danza contemporánea de nuestro medio.n

