Al límite

Dos propuestas teatrales enfrentan a sus personajes a situaciones extremas para evidenciar su accionar. Es el caso de Vestuario de mujeres, escrita por el dramaturgo argentino Javier Daulte (como parte del “Proyecto vestuarios”, que incluye una segunda parte masculina), en que un equipo de Lacrosse llega a disputar una final en Hungría. El espacio reducido e íntimo del vestuario aparece como un lugar sin género donde el poder de la competencia hace aflorar reacciones inesperadas en el diverso grupo de jugadoras. Y en otro registro también está Juan Palmieri, dirigida por Stella Rovella y escrita en 1971 por Antonio Larreta, que se inspiró en los sucesos de la toma de Pando por comandos tupamaros en 1969. En la puesta, Palmieri es el protagonista a la vez que el personaje ausente, puesto que quien estructura el relato como eje de los hechos históricos en torno a su figura es su madre (interpretada con solvencia por Mercedes Pallares). La obra supone una muy esperada escenificación de este texto en Montevideo.

Vestuario de mujeres inaugura un nuevo espacio teatral, el Centro Cultural H Bosch, que resulta bien a medida de esta puesta dirigida por Juan Pablo Moreno (el director hace énfasis en “la realidad” de un espacio habitualmente vedado a la vista). Con una escenografía que reproduce cuidadosamente los detalles de cualquier vestuario, Moreno busca naturalizar el accionar de un equipo deportivo, para el caso femenino, que atraviesa las presiones y las tensiones propias de una final mundial. El numeroso elenco logra la dinámica escénica exigida por el director que, como expresión de una ansiedad generalizada, se compone de vertiginosas entradas y salidas, diálogos verborrágicos y simultáneos, tensiones y choques que arriesgan la integridad del colectivo, todo bien resuelto en un ambiente reducido. En el “Proyecto vestuarios” Daulte explora las pasiones que despierta el deporte en el ámbito de la competencia, y la división por género se propone como mera excusa para observar el accionar del ser humano ante situaciones de presión extremas. La obra transita entre el humor y las situaciones inesperadas, la puesta en cuestión del conjunto como equipo, y desliza tal vez forzadamente ciertas cuestiones ligadas a lo pretendidamente femenino, caso de la sensibilidad exacerbada. En un viraje al tono dramático, las alianzas que se construyen y se destruyen pre y pos partido (escena necesariamente ausente) hacen aflorar accionares abyectos y muy poco esperables. Moreno prepara la versión masculina necesaria para comprender el total de la propuesta.

Juan Palmieri reconstruye la vida del personaje homónimo, a modo de flash backs, en la evocación de su madre. El relato se estructura por intervalos audiovisuales (que integra archivos fotográficos de época) y narra los hechos sucedidos entre 1967 y 1969 en la vida de un joven tupamaro signado por la muerte del Che Guevara. Desde el dolor maternal (que incluye la incomprensión) Palmieri se nombra y es el personaje ausente enfrentado a decisiones extremas. Larreta contrapone diversas perspectivas en torno a esta fuerte figura protagónica en un texto que fue escrito en el período anterior a la dictadura y que refleja la complejidad y conflictividad política de aquella época. Esta puesta carga con un plus de sentido ya que la obra, estrenada en Buenos Aires y más tarde censurada, no había sido representada en Montevideo. Rovella desarrolla la estructura del relato en episodios que van quitando velos a la historia. Se apoya en la excelente actuación de Mercedes Pallares en la voz materna, ejemplo de un doloroso duelo que para muchos continúa hasta hoy.

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