Brecha Digital

Un buen intento

Día tras día aparecen nuevos intérpretes de tango en nuestro medio. Y, curiosamente, cuanto más nuevos son, más tradicional el estilo que intentan, en una suerte de fascinada búsqueda de orígenes remotos –los años treinta, los años veinte y aun antes–, época musicalmente irreprochable y comercialmente exitosa, como lo han demostrado, por ejemplo, en Argentina Cristóbal Repetto y su voz “a lo Magaldi”, o aquí el notable Tabaré Leyton, de neta influencia gardeliana, o el propio Cuarteto Ricacosa.

La unidad de guitarristas y cantor-guitarristas con púa a la vieja usanza y un repertorio tradicional de tangos, valses y milongas, resulta irresistible para un público joven, lo que es un milagro estético y una rara voltereta del mercado actual.
En ese intento de rescatar raíces se inscribe Añoranzas,* el primer disco de Estilo Re Fa Si, un trío de dos guitarras y cantor que muestra una loable inquietud por hacer las cosas bien, con pulcritud y esmero.
Los guitarristas son Martín Torres, alumno de Toto Méndez y de Eduardo Larbanois, y el doloreño José Planchón, integrante también del Cuarteto Ciudad Vieja, y el cantor es Emilio Pigot, profesional en esto desde 1995.
Las guitarras tejen arreglos mesurados, sacando el mejor partido posible de aquello que pueden hacer y esquivando puntualmente digitaciones excesivamente veloces o estructuras armónicas complejas. Sus arreglos resultan agradables y son eficiente soporte a la voz.
Emilio Pigot canta con buen gusto y mucha garra, partiendo de una voz adecuada para el género, metálica y potente en los registros medios, que son aquellos que mejor le vienen, y con cierta dificultad en los agudos y los graves, donde muestra alguna nota crítica en cuanto a afinación. Pigot no posee un vibrato muy pronunciado y firme, y la ornamentación característica de los cantores de esa época y de este estilo la muestra sólo limitadamente. Los mordentes, los melismas vertiginosos de Gardel, y su monumental rubato, por ejemplo, aquí aparecen sólo en escasa medida, lo que es una pena porque Pigot en realidad canta muy bien, con mucha entrega, mostrando gran devoción por este género. Posee gran musicalidad y clara noción de la dinámica, graduando la emisión con soltura y aportando matices muy bien resueltos.
Es un disco, por cierto, muy gardeliano, y el inmenso cantor pone el listón demasiado alto para este grupo y para cualquier otro grupo o solista. De allí que los mejores momentos no sean los más netamente gardelianos.
Hay una inspirada versión de la bella milonga “Baldosa floja”, de Bocazzi, Gilardoni y Sassone, una estupenda interpretación del vals “Temblando”, de Acuña y Márquez –con preciso trémolo de guitarras–, y un tangazo como “Farolito de papel”, de Lespés y Jiménez, certeramente recreado. En cuanto al repertorio del impar zorzal criollo, el trío funciona bien en “Siga el corso”, de Aieta y García Jiménez, pero no tanto en la hermosísima “Alma en pena”, y especialmente en el vals “Añoranzas”, donde el fantasma de Gardel oprime todo otro intento.
De todas formas es un muy interesante primer disco; una muy buena base para continuar el trabajo y perfeccionar determinados aspectos interpretativos. El repertorio elegido muestra una excelente pupila y traduce amor por un género providencialmente vigente en este 2012 tan lejano de los orígenes. n

 

* Añoranzas, 2012.

Comentarios   

 
0 #1 Edmundo 03-10-2012 23:57
Hola! estos muchachos son unos fenómenos! los vi en un Festival de Tango en Durazno, la rompieron! Suenan muy bien en vivo. El cantor hizo una de Mastra (Cuando tu no estas) y se paralizó todo el público, en verdad muy bueno. Los felicito!
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