Brecha Digital

El material de los sueños

Los clásicos y las formas de representarlos, según se van sucediendo los tiempos, parecen formar parte de la dilemática intrínseca a todas las obras canónicas. Es el viejo asunto de como ser fiel, si en el apego al original, o a través de los lenguajes contemporáneos a disposición. La directora María Varela realiza una puesta de Viaje de un largo día hacia la noche, de Eugene O’Neill, recreando los pormenores de aquella familia estadounidense (de fuertes rasgos autobiográficos) imaginada por el autor.

Por su parte, la compañía Teapot, que emerge como institución de teatro en lengua inglesa con fines educativos, se acerca a un clásico de Shakespeare en lengua original para rescatar los sentidos y los juegos de palabras presentes en Sueño de una noche de verano. Esta vez el clásico se convierte en una plataforma didáctica que no pierde de vista la gran teatralidad de la pieza, y busca acercarla a través de un lenguaje donde priman la música y la gestualidad contemporáneas, en una puesta dirigida a adolescentes.

 

VIAJE DE UN LARGO DÍA HACIA LA NOCHE. El tema es en este caso* el paso –y el peso– del tiempo en el seno de una típica familia estadounidense, que a medida que transcurre el día irá desmoronándose mientras saca a la luz sus secretos más dolorosos. La obra opta por un ritmo tan cansino como necesario a efectos de instalar un presente que todo lo rige, remarcando lo que despunta al transcurrir el tiempo. La puesta recrea el ambiente de época (la pieza fue escrita en 1941), y sirviéndose de tonos ocres resalta la frialdad de los vínculos dentro de esta familia conformada por la madre Mary Cavan (interpretada por Cecilia Baranda en su imponente escalada de neurosis), el padre James Tyrone (Juan Graña), sus dos hijos –Edmund, en una excelente interpretación de Guillermo Robales, y Jamie (Moré)–, y finalmente Cathleen, el ama de llaves (a cargo de Alicia Restrepo).
O’Neill trabajó esta pieza con base en elementos autobiográficos –el oficio de actor de su padre, la adicción a la morfina de su madre y la dependencia del alcohol como algo que rige y destruye los lazos de la familia–. La enfermedad pulmonar de Edmund es la expresión externa de estos vínculos insanos y violentos, y está muy bien delineada en la progresión –tan sostenida como agobiante– que propone Robales. Una puesta que respeta el contenido y la forma del clásico en sus marcadas simbologías literarias, desplegando un abordaje de los vínculos humanos incontestablemente vigente.

A MIDSUMMER NIGHT’S DREAM. Shakespeare, siempre Shakespeare, el dramaturgo no parece conocer la hora de descanso (el O’Neill de las líneas precedentes también incorpora una cita de La Tempestad). En esta versión** dirigida por Luciana Lagisquet se prioriza sobre todo la sonoridad como fuente de ritmo y de poesía. La puesta, dicha en su totalidad en inglés, conserva la potencialidad del lenguaje shakespeariano acercándolo a un público juvenil. Y es que Sueño de una noche de verano se presta especialmente para el juego. En un estilo actoral que enfatiza la gestualidad y los gags corporales, este grupo de jóvenes actores (Lucas Barreiro, Victoria Patrón, Leonardo Noda, Alejandra Artigalás, Emilio Gallardo, Germán Weinberg, Paola Larrama y Leticia Rodríguez) ostenta gran ductilidad para entrar y salir de las exigencias del baile, el canto y la contienda corporal y verbal.
Se trata de un cuidadoso trabajo donde cada uno de los roles técnicos destacan (diseño de vestuario, iluminación, máscaras y sonido), y que en conjunto logran un acercamiento contemporáneo y colectivo en el que los códigos adolescentes están muy bien incorporados: la picaresca, el uso de ritmos contemporáneos como el hip hop, un vestuario actualizado y juvenil… Es un acierto la elección de un Puck femenino, que logra la simpatía y la interacción con un público que, por momentos, pierde la distancia de una cuarta pared e interactúa con la escena recordando la dinámica de la añorada comedia del arte.n

*     Viaje de un largo día hacia la noche, domingo 16, Teatro Circular.
**     A Midsummer Night’s Dream, viernes 31, Teatro del Anglo.

Escribir un comentario