Brecha Digital

Fémina con carácter

Al parecer el director Steven Soderbergh (Sexo, mentiras y video, Traffic, La gran estafa) estaba viendo la televisión casi azarosamente y vio a dos mujeres rompiéndose la crisma adentro de una jaula, en un combate cuerpo a cuerpo de las llamadas artes marciales mixtas –esas en las que vale casi todo–. Ahí se le ocurrió que la gladiadora-artista marcial Gina Carano podía ser un excelente protagónico para una de sus películas. No es la primera vez que Soderbergh se ilumina de esta manera; de hecho ya había recurrido a la actriz porno Sasha Gray para protagonizar Confesiones de una prostituta de lujo, con buenos resultados.

Carano, debutando como actriz, encarna a una perfecta asesina, una soldado de elite que es contratada por diversos gobiernos para trabajos puntuales. Pero ya harta de la corporación de mercenarios para la que trabaja, decide abrirse y seguir por la libre, viendo desatarse contra ella una cacería internacional de cuidado. Por fortuna la chica desconfía de todo y de todos y cuando le es asignada una pareja para su último trabajo (Michael Fassbender) decide seguirlo, descubriendo así que su misión era eliminarla e incriminarla en el asesinato de un periodista chino. Pero la intrincada anécdota es casi una excusa y, de hecho, si se pierde el hilo de la misma no pasa nada. ¿Por qué? Porque básicamente esta es una película de acción, en la que no faltan las patadas, las persecuciones en vehículos, los escapes de tipo Bourne, todo en un envase de “intriga internacional” que remite lógicamente a Hitchcock, pero que también recuerda a aquellos notables ejercicios genéricos de John Frankenheimer (El embajador del miedo) y Stanley Donen (Charada).
Soderbergh sabe filmar, no hay caso. Es notoria la diferencia entre este* y cualquier otro producto clase B dirigido por el inepto estadounidense de turno. Las tomas son claras, limpias, aun cuando reina el caos. El suspenso, una materia que se echa mucho en falta en esta clase de producciones, está brillantemente llevado, dosificándose planos largos, silenciosos e inquietantes, con escenas de acción que se desatan inesperadamente, y que colocan al espectador al borde de la butaca. Los tramos de pelea cuerpo a cuerpo son de esos que duelen realmente, y si nuestra protagonista es vapuleada una y otra vez, peor les va a sus desdichados contrincantes. Soderbergh se destapa filmando esta clase de fragmentos como un auténtico maestro, y hay un par de momentos –los destrozos en la cafetería y dentro del departamento– de violencia breve, dura y localizada, que recuerdan a los mejores Cronenberg y Tarantino, pero también a sus maestros Melville y Kurosawa.
Carano cumple y lleva dignamente la tarea de colocarse sobre sus hombros esta efectiva pieza de género, y para que el multiestelar plantel (Fassbender, Michael Douglas, Antonio Banderas, Ewan Mc Gregor, Channing Tatum, Bill Paxton, Michael Angarano) no le quite protagonismo. Se dice que Soderbergh recurre a estos trabajos comerciales para juntar dinero y abocarse a sus producciones independientes, pero esta película, aun con sus claras limitaciones, no tiene mucho que envidiarle a sus mejores obras.n

 

* Haywire. Estados Unidos, Irlanda, 2011.

Escribir un comentario