Cuando la frivolidad es muy cara
- Última actualización en 12 Octubre 2012
- Escrito por: Walter Veneziani
La tercera propuesta en sala del Ballet Nacional del sodre para la temporada 2012 se presenta con un despliegue cuyo costo total ronda los 350 mil dólares, incluyendo derechos, invitados internacionales, uso de la escenografía y vestuario del South African Ballet Theater. Cuenta con el acompañamiento de la Ossodre dirigida por el maestro Martín García, quien viene haciendo una excelente labor de especialización en este tipo de performance. La puesta en escena del bns se basa en la versión de 1975 del coreógrafo británico Ronald Hynds, estrenada por el Australian Ballet. Hynds estuvo en Montevideo para el estreno y la supervisión del montaje junto a su esposa y colaboradora, la bailarina y coreógrafa Annette Page, y su asistente Clinton Luckett.
La viuda alegre es una opereta compuesta por el músico austro-húngaro Franz Lehár, con libreto de Victor Léon y Leo Stein basado en la comedia L’attaché d’ambassade, de Henri Meilhac. Fue estrenada en Viena el 30 de diciembre de 1905 y la acción transcurre en París en el mismo año, en plena Belle Époque. Parte de la música fue utilizada en el primer ballet homónimo creado por sir Robert Helpmann luego de ser autorizado por los herederos de Lehár. En la versión del bns se mantiene parte de la música original con adaptación de John Lanchberry.
El espectáculo presenta una muy buena iluminación, una escenografía de primer nivel y un vestuario que –salvo los hermosos vestidos naranja del cancán final y los visualmente interesantes, aunque descontextuados, del segundo acto en el jardín– muestra gran despliegue pero poca consistencia.
El primer acto es un tanto lento y la presentación de los personajes y la trama dependen demasiado del texto escrito en el programa. El segundo cobra mucha más vida y tanto desde el punto de vista visual como coreográfico y argumental comienza a fluir mucho mejor. También este acto contiene una buena participación de Walter Lateulade en un pequeño pero interesante rol solista y una excelente pieza a dúo de los personajes secundarios Camille y Valencienne, representados respectivamente por Guillermo González –una vez más, impecable en toda su participación– y por la brasileña Ariele Gomes, cuya calidad técnica y buena interpretación hacen a su personaje realmente disfrutable.
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