Para que baile la gurisada

Con Florencia Delgado

Nueve años y cinco ediciones después de su primer esbozo, el sexto encuentro y festival internacional de danza contemporánea de niños y jóvenes, Enredarte, comenzó el lunes y finaliza este domingo. Hasta entonces hay acceso libre a espectáculos extranjeros y muestras de escuelas de danza en el Teatro Astral.* Una de las voluntarias que ha nutrido a esta saludable criatura es la bailarina Florencia Delgado.

 

—¿Cuántas personas gestionan Enredarte?
—Las bailarinas Triana Fernández, Daniela Marrero y Macarena Prada, el investigador y creador de teatro para niños Gabriel Macció Pastorini, el productor Danilo Urbanavicius y una servidora.
—Nueve años separan el primer encuentro de éste.
—Estuvimos de 2003 a 2005 en la carpa de la Intendencia, que nos daba un espacio los fines de semana. Cuando la carpa de­sapareció nos enfrentamos a un costo de alquiler de salas o espacios que no podíamos afrontar. El tema de la accesibilidad a salas es un cuello de botella que nos acompaña siempre. Pero bueno, luego de tres años de actividad habíamos generado cierta expectativa, un público fiel. Y se habían sumado unas 20 escuelas a la movida.
—¿Hay 20 escuelas de danza en Montevideo?
—En Uruguay; vienen muchas del Interior. Iniciamos, entonces, el camino de la gestión autodidacta, con más voluntad que conocimientos, y comenzamos a presentarnos a los fondos concursables y de incentivo cultural del mec, a buscar patrocinadores, etcétera. Un fondo concursable nos permitió hacer el cuarto y el quinto festival, en 2009 y 2010, en el Teatro del Notariado, y esas instancias fortalecieron nuestras capacidades. Para este año obtuvimos el apoyo del fondo Iberescena, e incorporamos un productor al equipo. Sentimos que en esta edición el proyecto alcanzó su madurez. Trajimos cuatro compañías de danza para niños, dos brasileñas y dos argentinas, hubo mesas de reflexión y debate, talleres, entradas para extensión escolar a 30 pesos, en fin, un montón de componentes valiosos. Y la programación sigue hasta el domingo en el Teatro Astral, con espectáculos extranjeros gratuitos y muestras de escuelas de danza.
—La danza para niños es una aspiración en nuestro medio.
—Es un gran vacío que también nos acompaña desde el primer encuentro. La convocatoria para esta sexta edición comprendía a todos los países latinoamericanos, y de Uruguay recibimos una sola propuesta; en realidad dos, pero una es del grupo que integro, y autocitarse no queda bien (risas).  
—De otros países recibieron más.
—Tampoco fue mucho. Algo de Colombia, Venezuela, Ecuador. Obviamente seleccionamos en base a criterios artísticos y económicos. No es lo mismo traer a una compañía de Argentina que de Venezuela.
—En la región sí existe la danza para niños.
—Brasil tiene mucha producción de danza en general, lo mismo que Argentina. Son países de escalas que te aseguran, de cierta forma, varias especificidades artísticas.
—La danza contemporánea es de difícil apropiación por un niño.
—Discrepo con eso.
—Trabaja la abstracción.
—Creo, precisamente, que un niño supera ampliamente al adulto en capacidad de abstracción. El comentario típico de una persona que sale de un espectáculo de contemporánea es “no entendí nada”. El adulto necesita que le reafirmen los saberes, saber de qué va, el niño no. Vive espontánea y completamente inmerso en el presente, su vínculo con lo que recibe es abierto y despojado, y expresa sin tapujos lo que siente. Bailando para niños sabés al instante, y en esto tengo experiencia, qué les está pasando, porque te lo dicen, o lo manifiestan. Así que no temo a la abstracción.
—¿El niño contemporáneo, cuyo movimiento básico es de una pantalla a otra, está permeable a las manifestaciones del cuerpo?
—Bueno, nuestro sistema educativo ha privilegiado, históricamente, el intelecto sobre el físico. Y el ámbito familiar no ha revertido esta tendencia. Aunque la danza, a mi modesto entender, sea una de las artes más importantes en el desarrollo humano, porque trabaja la herramienta que te vincula al mundo, a los demás y a ti mismo. Dicho esto, también reconozco que hay señales auspiciosas. Las entradas para extensión escolar se agotaron antes que comenzara Enredarte, tuvimos que abrir lista de espera. Y las maestras eran las más entusiasmadas. Hay una brecha, ya que estamos con Brecha, ahí.

* www.enredanza.com

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