Luego de una muy larga

Canciones para No Dormir la Siesta

Como pasa tantas veces, el elenco del exitoso musical para niños Canciones para No Dormir la Siesta (1975) se convirtió en grupo. Desde 1979 empezaron a sacar discos (ocho en total), inicialmente por Sondor. Al mismo tiempo extendieron su ámbito de acción, y además de los ciclos vespertinos para niños empezaron a transitar también el circuito del Canto Popular, presentándose para público adulto. Aunque pocos recuerdan esa marca, es posible que Canciones haya sido el grupo que tocó más veces y para la mayor cantidad de gente en toda la etapa del Canto Popular (la estimativa se convierte en seguridad si computamos los espectáculos específicos para niños).

El pretexto “infantil” ayudó además para que el grupo cumpliera una importante función desinhibidora, y fueron fundamentales para establecer una modalidad de apreciación más extrovertida, participativa, lúdica y festiva en el ámbito del Canto Popular. A la salida de la dictadura, migraron al sello Orfeo. Sondor todavía debe las reediciones de los primeros discos del grupo. Pero el sello Bizarro, con este postergado lanzamiento,* completa la reedición en cedé de todo lo que grabó Canciones para Orfeo (los otros dos discos, Canciones para No Dormir la Siesta, de 1985, y el posterior Cht!, de 1988, fueron reeditados respectivamente en 2007 y 2008).
La postergación de este título de 1986 se entiende: su repercusión fue menor. No había nada que funcionara, como “Chim pum fuera” y “El país de las maravillas” (del disco de 1985) como emblema del final de la dictadura, y con la misma pegada. Casi como para llevarle la contra a la onda del disco previo, éste empieza con un tema intimista (“Canción de la muñeca”) en la dulcísima voz de Susana Bosch, plantada desde una óptica femenina que debía enfrentar cierta resistencia de los varoncitos. El sonido, e incluso el criterio del funcionamiento como grupo, aparecía radicalmente replanteado: abundan los instrumentos orquestales (reales o imitados en algunos de los primeros samplers que hubo en Uruguay); el grupo ya no actuaba como banda, sino que el arreglador de cada surco se encargaba de tocar todos los instrumentos (solía ser Gonzalo Moreira o Gustavo Ripa), a veces apoyado por un invitado de lujo, el tecladista Raúl Medina. Hay unas pocas cosas con sonido pop (la salsa “Saltoncito”, la jaimeroosiana “El perro que decía no”, y “Amigos” que es onda music-hall), pero en general es un disco de sonido depurado, “europeo”, que hace juego con la foto de la contratapa (con trajes y peinados formales de la belle époque). Carlos Vicente está en la foto, pero no en la grabación. Con respecto a Jorge Bonaldi se da la anomalía de que ese excelente multi-instrumentista no hace más que voces en todo el disco.
Que tenga menos pegada no implica que sea menos disfrutable o interesante, sólo que ese disfrute y ese interés emergen en forma menos inmediata. En 1986, de los tres principales inventores de Canciones para No Dormir la Siesta sólo quedaba en el grupo Nancy Guguich, autora aquí de la casi totalidad de los textos y de algunas músicas. Pero los otros dos creadores, Horacio Buscaglia y Walter Venencio, aportaron composiciones. Las de Venencio (principal responsable por el concepto musical del grupo) son preciosas, y están creativamente arregladas por Ripa y Moreira (una de ellas, “El barquito”, toda con botellas sopladas y unos sonidos acuáticos). Ambos arregladores se revelan competentes con los materiales “orquestales”. En un surco más complejo, “Don Paco el palabrero”, con música de Bonaldi, se recurrió a un arreglador externo, Fernando Condon, quien generó un entorno musical vívido entre “Eleanor Rigby” y Philip Glass, para una pieza con frases de diez pulsos, ámbito modal sin centro claro, forma irregular.
Disuelto en 1989, Canciones fue el centro del que derivaron varios de los núcleos activos en la música uruguaya para niños: Bonaldi, Bosch, Cantacuentos. En este disco hay incluso una participación de Rada, quizá su primer trabajo para niños. La reedición, como todas las de esta serie de Bizarro, es excelente, con una buena remasterización y la reproducción puntillosa de todos los elementos de la gráfica y todos los datos de la edición original. n

 

* Había una vez..., Orfeo/Bizarro, 4977-2, 2011 (original de 1986).

Текстиль для дома, Вышивка, Фурнитура, Ткани
автоновости