“Siete Locos”
El colectivo teatral Reversión regresa luego de su interesante propuesta Quiroga con la luz prendida (premio Florencio a mejor texto de autor nacional en 2008), esta vez para acercarse a otro gran narrador, Roberto Arlt. Fernando Nieto Palladino cumple nuevamente el rol de director, dramaturgo y actor que toma la batuta para generar lazos fuertes entre la literatura y el teatro. Siete locos coloca en un primer nivel, no sólo su carácter de versión (con las dificultades naturales de trasladar una novela al teatro) sino y sobre todo su condición de puesta en escena. Desde esa premisa el escenario se vuelve el centro de esta construcción en la que un grupo de siete actores dialogan con aquellos locos visionados por Arlt varias décadas atrás.
La densidad psicológica de aquel grupo de personajes del bajo fondo bonaerense inquieta al director tal vez por su comportamiento colectivo. Por ello se empeña en que la palabra tome su tiempo necesario, para pasar pronto a la acción. Erdosain, el empleado acusado de estafa, se sume cada vez más en el fracaso y la degradación a través de sus actos (en un in crescendo de angustia muy bien interpretado por Emanuel Sobré). Nieto Palladino es el líder de este grupo de actores-personajes (que rememora la sociedad secreta de la novela) y, por su condición, mueve los hilos de sus destinos. Por medio de indicaciones verbales instala atmósferas (apoyado por un excelente trabajo de iluminación de Fabián Alfonso), propone escenas, entra y sale de ellas haciendo de su construcción un hecho visible.
El planteo escenográfico, a cargo del propio director, continúa en la búsqueda de los niveles expresivos que propone el espacio. En Quiroga con la luz prendida había un detallado trabajo de la profundidad de la escena, los personajes transitaban en un delante y detrás proponiendo planos en la acción. En este espacio reducido (Casa de los Siete Vientos) logra generar distintos niveles de percepción con pocos elementos (algunas cajas que los actores arrastran, una estructura colgante de resortes que deja entrever el detrás) y apoyándose en los fuertes contrastes que genera la iluminación lateral. Hay una búsqueda de lo visual instalada como código contemporáneo; la realización del vestuario o los momentos de quiebre coreográfico vuelven a centrar la atención en la escena más allá de la anécdota.
Reversión recupera –en este diálogo con Arlt– la escena en sus posibilidades de transformación y la entiende como un sitio dinámico, óptimo para la búsqueda y la investigación. El grupo corre el riesgo de perderse en las formas, pero lo toma. Como expresan en su sitio web http://reversionteatro.blogspot.com: “El riesgo en la escena representa para el actor la necesidad de tomar una decisión evaluando de forma instantánea el precio de cualquiera de sus acciones. Implica un estado de vulnerabilidad, la exhibición de un proceso vital, una desnudez diferente”.