Las luces del tiempo quieto
- Última actualización en 15 Noviembre 2012
- Escrito por: Rosalba Oxandabarat
“Las flores de mi familia”
Juan Ignacio Fernández Hoppe encara en este documental un camino peculiar, el creado a partir de registros de un espacio íntimo, vivencial, de las cosas más cercanas y conocidas. O que se creen conocidas y empiezan a adquirir otra dimensión, otros ecos, a partir de su reconocimiento por una cámara de cine. Fernández Hoppe encuentra así, en su mismo hogar, el objeto-sujeto de su indagación. La abuela. Porque aunque aparecen otros “personajes” –la madre del realizador e hija de la protagonista, una empleada, perros, palomas, algún otro personaje lateral– la reina indiscutida del documental, como lo es del hogar, es Nivia. Así la dibujan las imágenes del documental, que acierta en captar, en sus gestos, esa mansa resistencia de los ancianos –90 años en este caso, según datos de la ficha–; aunque encorvada, la señora no deja de atender sus plantas, de barrer, de moverse, como no deja de expresar lo que siente y lo que piensa. Sigue estando en el mundo, la vida no se jubila. La reiteración de algunas imágenes dibuja también la obligada quietud; lo que hace una paloma, las flores, la estampa recurrente de la bahía y del puerto con sus barcos. Las personas muy viejas están mucho tiempo en su casa, y las imágenes que captan desde allí son mucho más que un paisaje pasajero, son sus paredes, su horizonte permanente. Es que hay mucho afecto allí, en cómo Fernández Hoppe registra a su abuela... PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

