Brecha Digital

Nacer, evocar, criticar

Teatro por tres

Un puñado de mujeres que relatan su experiencia al dar a luz, un comediante que recuerda distintas etapas de su vida y una serie de escenas a propósito de inefables características nacionales coinciden en mostrar a hombres y mujeres en las diferentes encrucijadas que el destino les reserva a cada uno.

Nacer (Victoria), de la estadounidense Karen Brody, dirigida por Cecilia Caballero, reúne el testimonio de un grupo de mujeres que vivieron experiencias diversas al dar a luz, experiencias que abarcan desde partos que tuvieron lugar de manera totalmente natural hasta aquellos que requirieron cesárea, amén del conglomerado de consejos y comentarios que las parturientas escucharon, observaron y no olvidaron, por más que después discreparan. Impresiona como valiosa la intención de Brody de incorporar casos diferentes sin tomar partido por ninguno en especial, apuntando siempre a que sea el espectador quien se identifique con una u otra mujer y termine opinando que ciertas cosas no deberían suceder de tal manera, mientras que es bueno que otras se den como se cuenta aquí. El fructífero trabajo en equipo que preside Caballero acude a la presencia de ocho actrices y un actor constantemente en escena a lo largo de una puesta apoyada en desplazamientos coreográficos que valorizan la incidencia de cada una. Por más que las entrevistas tuvieron lugar en el país del norte, el material suena realmente como universal y no parece necesario haber conservado nombres extranjeros para personajes tan cercanos a cualquier espectador. Vale la pena, en cambio, anotar que Silvia Copello, Valentina Gutiérrez Freire, Inés Iglesias, María Noel Gutiérrez, Silvana Carballo, María Cecilia Silva Cha, Carolina Alarcón y María José Lage, quienes además aportaron su propia experiencia como madres para componer las siluetas en cuestión, lucen todas tan desenvueltas como sinceras.

La paja en el ojo ajeno (Anglo, sala 2), de Juanse Rodríguez y Omar Varela, dirigida por el segundo, gira en torno al propio Juanse, rememorando diversas etapas reales o imaginadas de su existencia con el toque de humor que tanto su trayectoria como el estilo del espectáculo que aborda parecen reclamar. Apoyado en una simpatía que le permite conquistar a la platea desde la entrada, así como en el buen uso de la ironía, el comediante cubre con profesionalismo una recorrida algo despareja en la funcionalidad de hallazgos humorísticos que no siempre culminan de manera contundente. Solo en escena, el artista, sin embargo, se las arregla para mantener la adhesión de la concurrencia.

Riesgo país (agadu), de Fernando
Schmidt, con dirección de Marcelino Duffau, abarca situaciones y personajes de la fauna nacional que dejan bien en claro algunas de las carencias que no permiten que el país progrese en la medida deseada. Media docena de actores de reciente promoción (Delia Galván, Juan Rodríguez, Olga Eastman, Mariucha Marchesano, Conrado Gyurkovits y Sofía Secco) ponen sus recursos al servicio de las ocurrencias de Schmidt en una puesta que, para mayor agilidad de un espectáculo algo fragmentado, quizás reclamaría la presencia constante de todo el mundo en escena.

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