Blanca va la novia
- Última actualización en 23 Noviembre 2012
- Escrito por: Ana Laura Barrios
“La boda”
El público es el invitado a esta boda donde todo está dispuesto para una gran celebración. El director Alberto Zimberg (Los padres terribles, La colección) eligió para su puesta de este texto de Bertolt Brecht el lujoso Club Uruguay. En un diálogo citadino los novios atraviesan la Plaza Matriz mientras la convierten en el escenario ideal de su llegada al histórico edificio. Varias son las paradojas que devela este perspicaz texto, y Zimberg interviene este espacio enfatizando su memoria simbólica: esta boda de pequeños burgueses se festeja a lo grande en la sede de la alta burguesía montevideana.
Un detallado diseño escénico (con escenografía de Martínez-Schiaffino, vestuario de Villalba e iluminación de Blanchet) convierte este suntuoso espacio barroco en un ambiente kitsch. El director genera un primer desacomodo en la impresión visual que da indicios del montaje de una fachada. En ese camino, el trabajo actoral se centra sobre personajes tipo (intencionalmente descritos por Brecht por sus roles y sin nombre). Sus diálogos esconden secretos que se van develando en el transcurrir del festejo. El elenco construye a estos seres caricaturescos entablando un diálogo fluido con el público que logra la complicidad necesaria que el texto propone. Desde la mirada no invasiva y la estrategia metateatral (que concientiza el juego dramático) se incluye a todos los presentes que descubren los conflictos desde la vivencia.
Como en todo festejo se incluye comida, bebida y música. Tres músicos tocan en vivo e interactúan con los actores generando momentos de humor (Nicolás Escobar, Martín Cantarini, Javier Martínez). Es que la mirada crítica del dramaturgo sobre la sociedad de su época encuentra su mejor expresión desde la sátira. El grupo sostiene el delicado equilibrio entre ocultar y develar a través de situaciones de ridículo y exceso que tornan el ambiente festivo en centro de antiguos conflictos. La solidez del elenco responde a un conocimiento mutuo de años de trabajo compartido junto al director. Leonor Svarcas y Sebastián Serantes son los novios avasallados por la presencia de fuertes figuras familiares: el padre de la novia (Bornes), la madre del novio (Garateguy), la hermana (Maggioli), los amigos (Moscatelli, Prieto, Muñoz).
Una divertida puesta de un texto tan sutil como ácido que no pierde su interés con el paso del tiempo. Los novios visitarán varios barrios montevideanos con entrada gratuita entre el 17 de noviembre y el 9 de diciembre, pues la obra saldrá de recorrida en el marco del Programa de Fortalecimiento de las Artes, de la im, e intervendrá otros espacios urbanos descentralizados, como el Centro Cultural Terminal Goes, el Centro Cultural Club Misterio, en el Buceo, Centro Cultural Guyunusa y el Centro Cultural Hornero. Es recomendable conocer la ruta de su agridulce festejo.

