Brecha Digital

Miserias humanas

La Comedia por dos

Enrique, príncipe y rey. La Comedia Nacional vuelve a presentar un título de Shakespeare, esta vez en una versión propia del director Héctor Manuel Vidal (Gatomaquia, Maluco, Pericles) del drama histórico sobre Enrique IV y Enrique V. La reunión de estos textos logra una clara confrontación entre padre e hijo, reflejada en la alternancia de dos mundos aparentemente distantes (el ambiente noble y el de las tabernas) que devienen en un camino común. Para este montaje el director eligió una maqueta de madera que se ve reflejada en una escenografía en espejo de tamaño natural, el mismo espejo en el que Enrique príncipe observa su rostro de rey.
Aun basándose en crónicas históricas acerca de los monarcas ingleses, Shakespeare juega con los niveles de ficción haciéndolos visibles. Esta vez el dramaturgo los traslada a los conflictos políticos del gobierno de Enrique IV, quien llegó a su cargo por medio de la traición a su propio primo Ricardo II. Vidal rememora a estos personajes en una puesta clásica, en la que adquiere gran protagonismo el legendario sir John Falstaff (interpretado en sus ribetes pícaros por Levón), personaje que inspiró una ópera de Verdi y una película de Orson Welles. En la caracterización de Falstaff se concentran las tensiones entre la comedia y el drama, y siendo el nexo entre bajeza y nobleza, es el natural receptor de la traición de su amigo el príncipe una vez devenido rey. La ductilidad actoral de Diego Arbelo construye la oscura dualidad del inmaduro príncipe de Gales que da paso al frío líder Enrique V.

Terrorismo. El interés de la puesta ya radica en su título, más aun en conocer la mirada de estos autores rusos contemporáneos (los hermanos Presnyakov), representados por primera vez en Montevideo. La perspectiva no decepciona pues, lejos de abordar el tema desde una óptica política o dramática, Terrorismo es una comedia que busca provocar la risa a partir de situaciones trágicas cotidianas. El director Mario Ferreira estructura las escenas desde el concepto de “cruce” que atraviesa la pieza. Varias líneas blancas dibujadas sobre el piso divergen hacia el público mientras lo incluyen en lo representado. En una secuencia de seis escenas, que al principio parecen inconexas, los elementos escénicos entran y salen con los personajes en cada transición mientras una proyección de personas en tránsito los acompaña. Es que el cruce propuesto por los Presnyakov es presentado en el desarrollo de esta historia como una gran reacción en cadena, resultado de las acciones de unos humanos sobre los otros.
Sin hacer juicios de valor, los autores trasladan el concepto del terrorismo a los actos y reacciones de la vida cotidiana desde una mirada absurda y humorística pero reflexiva. La escena que mejor lo expresa es la que sucede en una oficina en que los empleados reaccionan ante una muerte sorpresiva. El director logra que el elenco instale el desparpajo y los momentos explosivos de los personajes que generan la contradicción de observar lo violento desde su costado humorístico. Los actores encarnan varios roles y entre ellos destacan las actuaciones de Roxana Blanco y Fernando Dianesi.

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