Brasiguay

Fernando Torrado Trío

Al igual de lo que viene pasando por acá con la sigla mpu, mpb tiene un sentido más específico que simplemente “música popular brasileña”. Refiere a una veta originada con la bossa nova (pero no limitada a ella), que se afirmó en los grandes festivales de la década de 1960. Involucró a veteranos (no tan viejos) como Jobim, Vinícius, João Gilberto, y prácticamente conformó la barra de los músicos de la siguiente generación que se cuentan hoy entre los más respetados de la canción brasileña: Chico Buarque, Caetano Veloso, Gilberto Gil, Milton Nascimento, Jorge Ben, Edu Lobo y otros. Ese gran movimiento se empezó a resquebrajar en los últimos 25 años, pero sigue siendo una fuente de inspiración y nostalgia, no sólo para brasileños.
Desde hace décadas Fernando Torrado es el más notorio intérprete uruguayo de mpb, armonizando cada vez más sus covers con composiciones propias, algunas en estilos que remiten a la mpb, otras en terrenos que podrían ser su equivalente uruguayo, o la parte de la mpu más conectada con la mpb (un camino abierto por gente como Diane Denoir, Mateo y Manolo Guardia).
Su nuevo disco se llama, adecuadamente, Sandombe candamba.* En su generoso programa de 18 canciones predominan las autorías propias, pero aparecen interpolados algunos grandes clásicos de la mpb (de Caetano, Edu y Milton). Algunos pasajes de las canciones de Torrado responden a influencias precisas (“Guerrero” tiene ecos de “O pato”, “Semillas de sueño” de “Maracatu atômico”). A veces las simpatías musicales emergen bajo la forma de citas (el ritornelo de “Água de beber” en el candombe “Irene”). Pero normalmente, las brasileñeces de Torrado implican una asimilación tan plena del mundo musical norteño que sencillamente pasan por la cosa misma, apenas afectada por su acento hispano o porque canta mayormente en castellano. A veces los idiomas se entreveran (el título “Tá faltando calor” sería portugués estricto, pero él lo pronuncia totalmente a la uruguaya y como parte de un texto en castellano, mientras que en “Semillas de sueño” cambia fluidamente de un idioma a otro). Cuando hace candombes, la fuerte influencia brasileña genera una cercanía con Jorginho Gularte (un candombero binacional), y eso habla bien tanto del “sambismo” como del “candombismo” de Fernando. Dicho sea de paso, su acercamiento al candombe suele ser muy respetuoso, recurriendo a una excelente cuerda de tambores y dejándola en primer plano. Pero no es un respeto pasivo: a veces también le agrega cosas (pasajes sambeados, como en “A mi maniña”, o algún agregado de otros elementos de percusión, o adaptaciones más libres del ritmo, ya sin tambores).
El disco tiene algunas amalgamas realmente irreverentes: “Guerrero” se destaca con un toque de samba de capoeira (incluido un berimbau discreto), luego pasa a samba carioca y desemboca en una cita de “Duerme negrito”. “Mariela, te quiero” es un samba-canción en la frontera con el bolero, pero con bandoneón. “Cantaré” arranca como candombe, deriva en samba y pasa por un interludio que es como un fox-trot veloz con bajo de swing. Muy en espíritu de bicentenario, “Romance del 25 de agosto” es un candombe sobre texto de Serafín J García, cantado por un coro de niños (cosa que sugiere un afán de enriquecer el repertorio de fiestas escolares).
Torrado tiene una voz muy agradable y es un guitarrista competente. Cuando canta en portugués, la corriente a la que reporta es ese linaje de samba-jazz encarnada por Lúcio Alves, Dick Farney, Wilson Simonal y Emílio Santiago. El disco no está firmado por él individualmente, sino por su trío, junto al bajista Nacho Echeverría y el percusionista Santiago Acosta. El sonido es más intimista y acústico que en anteriores trabajos de Torrado (aquí no hay teclados, ni batería, ni guitarra eléctrica, ni elementos de electrónica). Yo le pongo reparos a los cambios en las armonías de algunas de las versiones de canciones brasileñas, que empañan ideas de arreglos ingeniosas y personales.
Una vez que el disco está editado en Argentina, Torrado aprovecha para volver a frecuentar algunas de sus canciones más conocidas, como las ya mencionadas “Tá faltando calor”, “Mariela, te quiero” y dos de sus coautorías con Germán Bense.n

* EPSA/Color Café, 1479-02, Argentina, 2012.

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