“Nos impactó que fuera un tema tan ‘normal’ y, sin embargo, nadie hablara”
- Última actualización en 29 Agosto 2012
- Escrito por: Mariana Contreras
—Suele suceder que cuando se hacen campañas masivas se requiere la contribución de artistas para difundir el tema. En este caso fueron ustedes quienes se acercaron, ofreciéndose para trabajar con quienes ya lo venían haciendo. ¿Qué fue lo que los llevó a eso?
M G —Venimos trabajando con la banda en diferentes acciones desde el año 2005. Empezamos con Amnistía, que en ese momento tenía como consigna la lucha contra la violencia hacia las mujeres, y allí nos fuimos vinculando con otras personas, por ejemplo con Mujeres de Negro. Hicimos varias acciones posteriores en conciertos: subíamos con las pancartas, tratábamos de explicar por qué lo hacíamos, quiénes eran las Mujeres de Negro. Hace dos años, durante los conciertos en el Teatro de Verano se acercó Constanza Moreira...
N F —Vino a saludar y le planteamos una idea que teníamos a raíz de la canción "Nunca más a mi lado". Habíamos trabajado bastante con Amnistía, pero ésta, cuando cambia sus políticas globales, cambia aquí también. Las Mujeres de Negro están organizadas, pero no eran muy fuertes. Nos parecía que estaba buenísimo seguir apoyando, aunque no estuviera Amnistía. Justo Martín compuso la canción, y todo cuadraba para hacer algo más grande. A las pocas semanas estábamos en unas reuniones donde vimos que el panorama era mucho más amplio. Estaba la Bancada Bicameral Femenina, la Red Uruguaya contra la Violencia Doméstica y Sexual, las Mujeres de a Pie... Empezó un trabajo más grande, que no tenía tanto que ver con nuestro apoyo en los conciertos sino con poder comprometernos con una causa, y tratar de generarle fondos, sin tener que hacer shows a beneficio, que desde nuestro punto de vista no funcionan. Primero, porque los shows a beneficio en general, en este país, no convocan. Y segundo, porque suelen estar producidos por gente que no produce espectáculos, entonces lo único que se logra es que ganen plata los proveedores de servicios de conciertos. A nosotros nunca nos interesó participar así, porque poníamos un montón de energía, la gente de determinada campaña también, y no se lograba generar fondos que valieran la pena para todo ese esfuerzo.
—¿Pero en aquel 2005, por qué eligieron la violencia doméstica como tema a apoyar?
M G —Ya era un asunto del que, si bien no se hablaba mucho, sumaba un número importante de víctimas por año. Hace muchísimos años que es realmente una de las principales causas de muerte en mujeres de entre 20 y 40 años, por ejemplo. Nos impactó mucho eso. Que fuese una situación tan "normal", por decirlo de alguna manera, y sin embargo no se hablara. Y que uno sintiese miedo. Por ejemplo, si estás en casa y escuchás violencia del otro lado de la pared, de buenas a primeras lo primero que te ataca es miedo. Tendría que ser al revés, pero en lugar de no aceptar esos hechos violentos y denunciarlos, todo va hacia esconderlos, hacia el misterio, que quede adentro de la casa. Un poco indignados por eso –por que cada nueve o diez días tenías la noticia de hechos aberrantes, que no siempre aparecían en los noticieros de tevé– es que salen las ganas de trabajar un poco en el tema.
—Ustedes tienen un público muy heterogéneo, tanto en edad como en composición socioeconómica, ¿les parece que su participación puede ayudar a desestigmatizar el asunto como "cosa de pobres" y permitir que se visualice como un problema que está en toda la sociedad?
N F —La idea de que la violencia doméstica se da en los barrios más pobres es porque lo de otras clases sociales no sale a la luz, no porque no exista. Hemos ido aprendiendo, interiorizándonos a través de estudios y estadísticas, tanto de la Red como de otras instituciones. En realidad, el aporte más importante que queremos hacer es que pase todo lo contrario a lo que decía Martín. Queremos que se popularice el tema, que la gente que está pasando por eso no tenga miedo y que se trate el tema en lo cotidiano. Que sea un problema real, como lo que pasa con la pasta base. Si uno ve las estadísticas no sé qué es peor. Tiene más muertes la violencia doméstica.
M G —Con el tiempo también aprendimos a desmenuzar el tema. No es sólo el problema del golpeador; de que hay una víctima y un victimario. Está todo lo que sucede para salir de esa situación. A la víctima le tienen que pasar muchas cosas para salir de ese lugar, para moverse, o al menos sobrevivir, que es lo que no les pasa a muchas de esas mujeres y niñas. Es todo un proceso de moverse, juntarse con un profesional (un médico que verifique lesiones, o que haya un peritaje psicológico), que haya asistencia legal. Alguien te tiene que asesorar para que vuelvas a juntar energía para ir al juzgado, donde por lo general van víctima y victimario a la vez... Y una vez que se resuelve algo –medidas cautelares o lo que sea– que se lleven a cabo. Que alguien verifique o que se encargue de hacer cumplir la norma. Uno mira a vuelo de pájaro y dice "está la víctima y el victimario, vamos a lograr que no la golpee", pero no es sólo eso. Detrás de esa cosita tapada hay otra cosa más tapada, que se refleja incluso en la falta de voluntad política, porque algunos hablan del tema pero no son todos, y no se generan leyes ni se fortalece ese aparato de contención a la víctima. Y al victimario, porque seguramente éste no esté muy feliz de serlo. De eso ni siquiera se habla. Existen las Comuna Mujer y los organismos que reciben a las mujeres (de manera súper precaria y con muchas deficiencias) pero creo que en este momento ya no hay un centro que atienda al victimario, que también tiene un problema. Entonces, este es un tema que está tapado por un montón de distintas capas y que se presenta como una problemática inconexa. Uno hace una parte, otro atiende otra, y cada uno con todas sus dificultades lo que hace es que la maquinaria sea absolutamente defectuosa.
—¿La banda tendrá alguna participación en los talleres de prevención de violencia en el noviazgo?
N F —Dentro de lo posible sí. Cuando te das cuenta de todo lo que dijo Martín, te entra una desolación tremenda, es como pelear contra molinos de viento. Una de las salidas, que da motivación para pelearla, es el hecho de la prevención. Por eso los talleres sobre la violencia en el noviazgo. Es tan complejo el tema que está bueno trabajar a largo plazo, que se pueda cambiar de a poco un problema que es de raíz.
M G —Estando en Uruguay nuestra idea es participar de los talleres, acompañar los distintos proyectos que llevemos adelante durante la campaña. Participar y generar que dentro de nuestro propio grupo todos podamos ir pasando por las distintas cosas, para que sea más auténtico y genuino. Nuestra idea es grabar, ir documentando, para generar un contenido que salga por nuestros canales de difusión, que es lo que tenemos más aceitado. La difusión por la página o las redes sociales.
—¿Cómo nació la canción?
M G —Creo que es el resultado de la indignación de la que hablábamos hace un rato. Veníamos en el tema y seguramente la canción haya salido con la intención de meterle diente; fue como natural tratar de empezar a hacer algo con eso. Una herramienta más, que nos ayuda a centrar la energía y ver desde dónde trabajar. Lo que nosotros tenemos para ofrecer es nuestra música y nuestras ganas de hacer cosas, pero siempre vinculados a la música y al público que nos escucha.
N F —También es que si nos vamos a meter en algo tratamos de informarnos y dedicarle un tiempo diario. Porque si no queda solamente en el discurso. Eso nos da tremenda paranoia: caer en lo que caen muchos artistas, que se embanderan con determinada cosa y luego sólo lo gritan en los conciertos y después no pasa más nada. Con esa preocupación como una espada de Damocles es que tratamos de informarnos y de estar en contacto con la gente que realmente lleva esto adelante. Porque nosotros de alguna forma apoyamos, tratamos de estar y damos lo que podamos desde nuestro lugar, pero siempre en contacto con los que saben. Si no termina siendo algo vacío.
M G —Cuando arrancó todo con la bancada, ambos dijimos que los depositarios de lo que eventualmente pudiera recaudarse –que lo administra la Corporación Nacional para el Desarrollo (cnd)–, de las ideas y del trabajo, fuera la Red. Allí se mancomunan las 30 y pico de ONG que trabajan sobre violencia doméstica. Tenés desde las Mujeres de a Pie, que ayudan a las mujeres que están en los barrios y que de repente no tienen ni la plata para tomarse el ómnibus para ir hasta la Comuna Mujer. También hay organizaciones más grandes. Son ellos quienes generaron ese paquete de proyectos que la campaña busca subsidiar. El primero es el de los talleres de prevención de la violencia en el noviazgo, o "Que pinte sin violencia", como se llama.
—¿Cuándo tocan en La Trastienda y qué es lo que va a pasar allí?
N F —A partir del 19 de julio. Son ocho toques confirmados, pero creo que terminaremos haciendo nueve o diez. En esas fechas habrá un stand de la Red donde se podrá colaborar. La recaudación de la fecha del 25 de julio irá enteramente para la campaña. Por suerte, tanto agadu como la Red uts, La Trastienda, y la Intendencia (que todavía no está confirmada, pero lo hará) están de acuerdo en la donación, entonces prácticamente todo irá a la campaña. Y según lo que dijo la Red esa plata alcanza para darle buen andamiaje a los talleres.
M G —Nos pone contentos porque vamos a poder recaudar. El año pasado no nos fue tan bien en ese aspecto, con la canción bajada desde el celular. La compañía de celulares tampoco se sumó de manera muy comprometida... no hubo un gran respaldo técnico para que la contribución de la gente llegara a la cnd. La gente sí quiso bajarse la canción y no pudo hacerlo.
N F —En los números la campaña era genial. Hay como tres millones de usuarios de celulares, con que un 15 por ciento bajara la canción, a un dólar, era mucho dinero a recaudar. Éramos optimistas y pensábamos que por ahí un millón de personas la iba a bajar. Pero las dificultades técnicas eran grandes y dos compañías ni siquiera se sumaron.
—¿Fue algo tecnológico?
N F —Tecnológico y de energía, para mí.
M G —Me llegan mensajes avisándome de cualquier cosa que para mí no reviste ningún interés. Entonces es una mezcla de no sé qué pasó y de que realmente no estuvo el compromiso de llegar a la idea que teníamos todos. No era impensable ni era una gesta muy aventurada. Era algo que se hace habitualmente para cosas que tienen mucho menos interés. Pero en definitiva, ahora vamos a poder juntar las dos cosas para las que se puede contar con nosotros para ayudar, en principio: recaudar (la fecha está toda vendida), y vamos a generar buena visibilidad, que es en lo que creemos que somos más valiosos.
N F —Y logramos una manera de seguir activos. Nos había golpeado un poco no conseguir los resultados esperados el año pasado. Así seguimos apoyando desde nuestro lugar, de una forma bien directa, y que depende de nosotros y nuestros tiempos, entonces estamos en terreno más seguro. n
Ni el más macho
Eduardo Galeano
Hay criminales que proclaman tan campantes "la maté porque era mía", así nomás, como si fuera cosa de sentido común y justo de toda justicia y derecho de propiedad privada, que hace al hombre dueño de la mujer. Pero ninguno, ninguno, ni el más macho de los supermachos tiene la valentía de confesar "la maté por miedo", porque al fin y al cabo el miedo de la mujer a la violencia del hombre es el espejo del miedo del hombre a la mujer sin miedo. n
Texto de Eduardo Galeano como introducción a la canción "Nunca más a mi lado".

