Brecha Digital

Los gringos

Sofoval, una experiencia de cooperativa agraria en el oeste del país

Ruta 1, quilómetro 121.Tierras feraces, se sabe. Pero la cultura también fertiliza. Propios y ajenos insisten en ubicar las causas de la sostenida prosperidad de Valdense en las claridades de los gringos que la erigieron. Rascando un poco se ve que no es cuestión de raza sino de esfuerzo, inteligencia y cooperación.

 

Colonia Valdense crece a los costados de la ruta 1 como un pequeño paraíso de casitas y jardines que brillan en el sol de noviembre. No hay rejas ni bicicletas atadas. Y la perfección y la calma de este pueblo chico de 3 mil habitantes resultan un poco agobiantes para el ánimo capitalino. Adentrándose por la calle 11 de Junio, paralela a la principal avenida Daniel Armand Ugon, se encuentra el supermercado y las oficinas de la Sociedad de Fomento de Colonia Valdense, más conocida como Sofoval. Esa que “ha tratado de ser un reflejo de la gente que vive acá, de los productores que trabajan acá”
Ubicada en una de las zonas históricamente más prósperas del oeste del país, Sofoval es una cooperativa agraria que lleva cerca de un siglo de existencia. Como todas las sociedades de fomento rural, fue creada a impulso de una ley en 1915. Estaba previsto que las sociedades se fundaran en las localidades que crecían en torno al trazado de las vías del tren, pero por Valdense no pasaba.
Fue la comunidad valdense local la que decidió ir a pedirle al gobierno ser favorecidos con la creación de una propia, como impulso a la actividad agrícola y hortícola que caracterizaba a la zona. Unos veinte vecinos de la zona formaron una asamblea de productores-socios, con la mira puesta en dinamizar la llegada de los productos necesarios para su negocio y sustento, así como mecanismos que les facilitaran la salida al mercado de lo que ellos hacían.
El movimiento religioso evangélico valdense se había asentado en la zona a mitad del siglo xix, tras sucesivos intentos en distintos lugares del departamento de Colonia, así como de Soriano y Florida. Fue a partir de su impulso que se instaló en la localidad uno de los primeros liceos del país, en 1888, y es en homenaje a su fundador que la principal avenida lleva ese nombre.
“Junto con la educación, los valdenses entendían al trabajo como principio fundamental de cualquier posibilidad de desarrollo”, dijo seguro a Brecha Domingo Bagnato, ingeniero agrónomo y productor lechero que forma parte de Sofoval desde 1984. “No es común que las sociedades de fomento rural tengan tal grado de empuje y desarrollo; es más, el país está lleno de sociedades que ya han prácticamente desaparecido. Las de Tarariras, Colonia Suiza y la del departamento de Flores son también pujantes. Todas han estado marcadas en sus orígenes por los inmigrantes europeos, por su cultura y su forma de trabajar”, dijo. Es en ese sentido que la frase transcripta en el primer párrafo, pronunciada por Luis Jourdan –actual gerente de la sociedad–, cobra particular sentido.
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