Brecha Digital

Cuatro décadas construyendo ciudad

FUCVAM

Mucho más que viviendas, la federación construye ciudad y relaciones humanas amasadas en la ayuda mutua, la solidaridad y la propiedad colectiva. Una trayectoria singular, jalonada por el viraje cultural y político que llevó a fucvam a ser la primera gran organización social capaz de confiar en que los más pobres pueden ser sujetos. “Al que no andaba bien en el sindicato lo mandaban a la cooperativa”, explica Gustavo González, ex presidente de fucvam, para dar cuenta de las diferencias entre los primeros pasos de las cooperativas de vivienda por ayuda mutua respecto del movimiento sindical, que ocupaba el centro del escenario material y simbólico de los militantes a fines de la década de 1960. “La génesis de fucvam nada tiene que ver con la del movimiento sindical. En ella aparecen cristianos, batllistas y blancos, socialistas, anarquistas, un sector de los comunistas. El primer presidente pertenecía al Partido Nacional, algo que en el sindicalismo no era viable. Pero hay otras matrices, como la familia y el territorio, que cambian todo.”
La originalidad de fuc­vam en el firmamento de los movimientos populares uruguayos no sólo ancla en las múltiples confluencias que se registran desde su fundación, sino sobre todo en la capacidad “prefigurativa” de una sociedad otra, en hacer realidad, en territorios propios, un diseño espacial y social distinto al delineado por el mercado y el Estado. Se trata de algo más que vivienda. Habla de hábitat. Habría que decir ciudad, porque los primeros cooperativistas que llegaron a zonas despobladas, como la actual Cruz de Carrasco, eran “verdaderos colonos”, como apunta González, que expandieron la ciudad llevando servicios a lo que era una amplia zona descampada, “que cuando llegamos nos parecía el Interior”.
Las 18 mil viviendas construidas por la federación en cuatro décadas, habitadas por más de cien mil personas organizadas, son apenas el emergente de un proceso organizativo. En total son 553 cooperativas, de las cuales 51 están en el proceso de construcción y otras 209 esperan la concesión de tierras y créditos para comenzar el trabajo.
La bandera de fucvam, por ejemplo, nació de un concurso de niños cooperativistas del Interior y fue ganada por Melo. Un ejemplo que muestra a las claras la descentralización organizativa y la capacidad de un sector social, que la izquierda tradicional consideraría como “atrasado” o carente de conciencia (niños y del Interior), de tomar una iniciativa con la que terminó por identificarse el conjunto de la federación.

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