Brecha Digital

Amor y reticencia

Pereda, el poeta

“Con la poesía no vale exponerse a ser aficionado o profesional, sino amante.”
Fernando Pereda

El primer y único libro de poesía que hizo público Pereda llegó en 1990, cuatro años antes de su muerte, a la edad de 95 años. Se llamó, elocuentemente, Pruebas al canto* y se trató de una antología. Así la autocrítica, el afán de perfeccionismo y el riguroso posponer una labor poética que ya llevaba más de seis décadas agitando sus días: la posteridad, como el cine, saben esperar y, con los niños, no parece pueril pensar que los tesoros son toda aquella cosa que permaneció demasiado tiempo escondida. Algunos ingratos lo definen como “poeta de antologías”, porque un número considerable de los poemas que integran el volumen habían aparecido ya aisladamente en distintas revistas y antologías de poesía uruguaya.
Hay quienes lo integran a la generación de poetas bautizada como “del Centenario”, pero, como sostiene Wilfredo Penco, editor en el sello Arca de estos 78 poemas cuidadosamente seleccionados, Pereda es un caso difícil de clasificar en todos los sentidos. Ya el muy preciso Emir Rodríguez Monegal lo había advertido: el poeta de la autoexigencia reviste “en una zona limítrofe, casi fantasmal, de la poesía uruguaya”.
Pruebas al canto, pruebas, de eso trata también “Entrada a la poesía”, el delicioso ensayo que inaugura el libro, suerte de manifiesto o arte poética donde Pereda se despacha con una destilación cuidadosamente rumiada. Ese mismo texto y 19 poemas del libro pueden oírse en la voz del autor en un disco grabado en 1963 en los estudios del sodre y que forman parte del plegable que acompaña al disco.
Están todavía en poder de Wilfredo Penco “las atiborradas páginas de un cuaderno de tapas negras que registraban desde plagios hasta casuales parecidos, y donde el insobornable poeta ponía a prueba composiciones propias y ajenas”. Aun así, erudito y maniático, sostenía una convicción o un prejuicio antiacadémico (véase el cuento de Gabriel Peluffo con relación a Zum Felde)..
“Toda poesía es combativa o no es poesía”, escribió alguna vez. Su colección de cine también fue un combate poblado de gozos, de muertos y resurrecciones.
Una vez le preguntaron sobre la relación entre poesía y cine,** si es que se sentía escindido en tal sentido. Así dijo: “Escindido no, si nos referimos al mejor cine, con el que tengo muy buenas relaciones. Creo en la correspondencia entre las artes y no en prisiones de pureza. Sobre esto de las relaciones entre la poesía y el cine se llega, a menudo, a situaciones de confusión: etimología aparte, una cosa es pensar que el filme pueda convertirse en poema (lo que no creo), y otra es que el cine sea una trama de poesía, y eso sí creo. ¿Hasta dónde la poesía resiste el silencio y hasta dónde el cine la inmovilidad? ¿En algún momento el cine canta? Hay aquí una supuesta contradicción: ¿para cantar necesita volverse silencio?”.  n

*     Pruebas al canto. Poemas (antología), de Fernando Pereda. Arca, Montevideo, 1990.
**     “El tiempo también filma. Entrevista con Fernando Pereda.” Cuestionario de José Wainer. Semanario Brecha, Montevideo, 29 de agosto de 1986.