Expandir la docencia
Fondo de Solidaridad dará 400 becas en magisterio
En tiempos en que la vocación docente está en crisis –con una caída significativa de la matrícula– las autoridades buscan estimular las inscripciones y los egresos, ofreciendo subsidios y abriendo por primera vez nuevas carreras de maestro técnico y educador social en el Interior. La formación docente enfrenta en estos años el desafío de ser una opción atractiva para los estudiantes. La caída del número de ingresos tanto en magisterio como en profesorado de educación media ha llevado a las autoridades a ensayar un abanico de medidas de estímulo. Algunas están en proceso –como el rediseño de los planes de estudio–, pero otras empezaron a ponerse en marcha este año y continuarán el próximo. Algunas son becas para estudiantes de primer año de magisterio, y otras para estimular el egreso en aquellos profesorados donde hay déficit de docentes titulados (física, química, matemática, inglés y música).
Además, a partir de este año se abren en el interior del país opciones de formación que hasta entonces no existían o sólo podían cursarse en Montevideo. Tal es el caso de varias opciones de carrera en maestro técnico. El inet –instituto responsable de la formación de los docentes técnicos para la utu y que hasta ahora sólo ofrecía cursos en Montevideo– abrió sus puertas en Minas y Salto, donde se pueden formar maestros técnicos en electricidad. Además, este año se abrieron las inscripciones para profesorado en educación media en informática en Salto. En Montevideo la oferta se amplió y también pueden formarse maestros técnicos en carpintería, construcción y agraria, además de electricidad y electrónica. Se trata de carreras de cuatro años, que tienen como requisito de ingreso ser bachiller y tener conocimientos previos en el área técnica específica.
Asimismo, otra carrera docente que por primera vez abre en el Interior es la de educador social, que antes dependía del inau pero que desde hace unos años pasó al Consejo de Formación en Educación (cfe) que funciona hoy en la anep y que en un futuro se integrará al Instituto Universitario de Educación. Es una formación de cuatro años (antes era de tres), que reúne los requisitos académicos de una licenciatura, y que busca formar a aquellos educadores que trabajan fundamentalmente (aunque no sólo) en educación no formal. Esto es: proyectos o programas sociales comunitarios impulsados por organismos como las intendencias o el Ministerio de Desarrollo Social, en el marco de sus políticas sociales, así como por ong. Los estudiantes son preparados para trabajar de forma interdisciplinaria y desde segundo año realizan prácticas en distintas instituciones.
La carrera podrá cursarse en 2013 en Maldonado, Artigas, Paysandú y Canelones, además de Montevideo. Los departamentos fueron elegidos considerando la demanda de estos profesionales en relación con el espectro de políticas sociales desarrolladas por las administraciones en el territorio. “Si bien esta carrera partió del inau, el perfil de egreso y la inserción laboral de los educadores sociales no se limita a trabajar en hogares del inau o en los caif. El educador social es un docente que trabaja en proyectos interdisciplinarios que se llevan a cabo con la comunidad y las familias, considerando necesidades educativas que muchas veces no son atendidas por el sistema formal. Se trata de acciones educativas que buscan atender problemas o situaciones sociales (como talleres para jóvenes vulnerables al embarazo adolescente, o en temas de convivencia, violencia, drogas, etcétera). Toda sociedad para transformarse necesita de la educación, y no sólo de la educación formal. Un educador social no es lo mismo que un asistente social, pero trabaja codo a codo con éstos, así como con psicólogos, médicos, dependiendo del tipo de proyecto en el que esté involucrado. Cada vez hay más llamados donde se exige esta titulación, lo que muestra que hay un campo específico para el educador social”, contó a Brecha Edith Moraes, consejera del cfe.
Apoyo económico. La formación docente tiene, además de estas novedades, las carreras más tradicionales: maestro (de inicial y primaria) y profesor de educación media, que enfrentan problemas serios por la caída de los ingresos (y de los egresos) respecto a la necesidad de docentes que tiene el sistema. Un estudio presentado la semana pasada por la consultora Cifra a pedido de la anep mostró que sólo 13 por ciento de los estudiantes hace la carrera en cuatro años. La mayoría demora en promedio unos ocho. Esto se explica por diversos factores, entre ellos el origen socioeconómico de los futuros docentes, que proceden de hogares más pobres que el promedio de los estudiantes de carreras terciarias y universitarias. Son estudiantes que trabajan o tienen a su cargo el cuidado de otras personas. El estudio de Cifra reveló que 40 por ciento de los estudiantes hizo la carrera viviendo en pareja y/o con hijos, y que la mitad trabajaba más de 20 horas semanales. Estos factores influyen en la disponibilidad de tiempo para estudiar.
Este tipo de diagnóstico llevó a las autoridades a promover una política de becas. En magisterio a partir de 2012 se ofrecen becas para estudiantes de primer año, administradas por el Fondo de Solidaridad. Se trata de un subsidio mensual de dos bases de prestaciones y contribuciones (unos 5 mil pesos), que se puede mantener a lo largo de la carrera siempre y cuando se cumplan con requisitos relativos al mantenimiento de la situación de dificultad y el avance en los estudios. El próximo año se otorgarán 400 becas en todo el país para quienes inicien las distintas carreras (por año ingresan unos 1.700).
En profesorado, las becas están pensadas para facilitar el egreso en aquellas materias donde entre un 60 y un 70 por ciento de los profesores no tiene título, sea porque nunca empezaron la carrera o porque la empezaron y no la terminaron. Esto último pasa en materias como inglés, física y matemática, donde –empujados por la demanda laboral– los estudiantes de profesorado comienzan a dar clases desde muy temprano, y luego ante la carga de trabajo dejan de estudiar.
Según contó Moraes a Brecha, “la idea es cumplir con lo que dice la ley de educación, que exige que los docentes de ciclo básico de educación media sean todos titulados. Pensamos en un espectro de medidas que incluye la revisión de los planes de estudio y una oferta alternativa de formación y titulación para aquellos que ya están ejerciendo”.
Explicó que las medidas podrán ser muchas, porque los factores que intervienen en el problema son diversos. Aclaró que si bien desde hace un par de años se ofrecen las becas para estudiantes de profesorado en las materias deficitarias, no llegan a adjudicarse, por baja demanda. Por eso se busca generar otro tipo de estímulos, como extender la modalidad de formación semipresencial (sobre todo para atender a aquellos que por cuestiones de responsabilidad familiar o laboral no pueden cumplir con la carga de horas de clases que tiene el actual plan de estudio). Hoy esa modalidad es casi exclusiva para los estudiantes del Interior que viven lejos de un centro de formación. La idea es empezar a estudiar otras situaciones, caso por caso. Por ejemplo, extenderla a un docente de inglés o matemática que vive en Montevideo, trabaja todo el día dando clases, y le falta cursar el último año del ipa. Otra posibilidad es que a ese tipo de docentes no titulados se le ofrezca ayuda económica. Por ejemplo, si ese docente tiene diez cursos a su cargo, ofrecerle que pueda dejar uno o dos y que el sistema igual se los pague, de modo que destine ese tiempo a terminar las materias pendientes. De este modo se busca mejorar la compatibilidad entre la propia trayectoria escolar y la vida laboral y familiar de los profesores no titulados.
Carreras docentes a nivel privado
Desde hace años las universidades privadas aventajan a la anep en la formación de docentes a nivel de posgrado (la ort y la Universidad Católica, y más tarde la Universidad de la Empresa, ofrecen diplomas, maestrías –incluso un polémico doctorado– en distintas temáticas vinculadas con la docencia). Por su parte, y junto con la Universidad de la República, la anep ha creado varios diplomas (en física, primero, y en matemática, que arranca en 2013) para incentivar el perfeccionamiento docente. Desde el ipes (instituto dedicado a esto) se ofrecen posgrados en áreas del conocimiento y temáticas vinculadas a la educación (por ejemplo una maestría en educación y desarrollo).
Mientras que el sistema público avanza en su oferta de posgrados para docentes, el privado lo hace en la oferta de grado. En primaria, el instituto María Auxiliadora, de Las Piedras, ha sido pionero en la formación de maestros. A él se sumaron más recientemente las ofertas de magisterio del Elbio Fernández y de la Universidad Católica (que tiene una licenciatura en educación inicial). Asimismo la Universidad de Montevideo es la única privada que ofrece la carrera de profesorado de educación media, avalada por anep, en varias disciplinas. Por su parte, la Universidad de la Empresa busca tirarse al agua y está tramitando la carrera de magisterio.

