A Dios rogando
- Última actualización en 14 Diciembre 2012
- Escrito por: Daniel Gatti
Venezuela bajo el impacto de la enfermedad de Chávez
María es una venezolana hija de uruguayos actualmente residente en Montevideo. No es particularmente chavista, pero sí simpatizante del “proceso bolivariano”. “Anoche soñé con Chávez”, dice a Brecha, y cuenta que se siente “angustiada”. “Y si así estoy yo, a miles de quilómetros de distancia y con una relación con el proceso que no es tan emocional, me imagino lo que será por allá. Para una enormidad de venezolanos, la mayoría de los que lo votaron y lo hicieron ganar, Chávez es como un padre.
Y ahorita mismo están orando, prendiendo velas, yendo a misa, desplegando todas sus estrategias para salvarlo, con esa religiosidad popular tan venezolana, tan de allá y tan poco de acá.” Ayer jueves, mientras en Montevideo tenía lugar una misa convocada por el presidente Mujica (tan de acá), en Caracas las ceremonias religiosas “por la salud de Chávez” se multiplicaban. Había una prevista en el parlamento, otra a la que estaban invitados los miles de funcionarios de los organismos de seguridad, varias en los “consejos comunales”, las “unidades del poder popular” que el comandante pretendía promover en su tercer período presidencial. Y más, y más, organizadas o espontáneas, en sitios cerrados o en parques y plazas.
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Desde el momento mismo en que el sábado por la noche el presidente comunicó a los venezolanos que debía viajar nuevamente a La Habana para someterse a una cuarta operación contra el cáncer que se le detectó el año pasado, y sobre todo que ya había designado a su sucesor (“si algo ocurriera que me inhabilitara (…) mi opinión firme, plena como la luna llena, irrevocable, absoluta, total es que (…) ustedes elijan a Nicolás Maduro como presidente”), “la sensación de que, ahora sí, se estaba ante el comienzo del fin de algo empezó a hacer carne en un país que, hasta ahora, se resistía a creer en la posibilidad de que vivir sin Chávez fuera algo más cercano que lejano”, comentó el lunes uno de los politólogos de la consultora Datanálisis.
El propio presidente había dejado poco espacio para la esperanza en su mensaje de despedida: “Entro en la sala de operaciones pero no sé si saldré de ella. Quiero que el proceso hacia el socialismo siga su rumbo. Y la persona adecuada para lograrlo es Nicolás. (…) Voy a luchar por regresar, pero si no fuera el caso, tienen ustedes claro mi deseo”.
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El miércoles por la noche, Nicolás Maduro ofreció su primera conferencia en cadena, para comunicar el resultado de la operación en Cuba. “Cuando comencé a verla, creí que Chávez había muerto”, dice María. Maduro anunciaría finalmente que el presidente había superado la intervención, que había sido de todas maneras “larga, compleja, difícil y delicada” y se encontraba “estable” y en su habitación, pero el tono, el escenario (aparecía rodeado de un grupo de altos funcionarios muy serios y lúgubres, alguno lloroso) no daban mucho margen para la ilusión. Maduro llamaba además a los venezolanos a “prepararse serenamente” para cualquier contingencia, y la cadena terminaba con todos los presentes orando. La misma noche, el ministro de Comunicación, Ernesto Villegas, un hombre al parecer afecto a los tuits, enviaba un mensajito que durante unas horas dio lugar a todo tipo de especulaciones: “Chávez es humano” decía, grosso modo, en parte de los 140 consabidos caracteres. La versión de la muerte del presidente, que a partir de allí llegó a circular, tardó muy poco en ser desmentida, pero no había noticias positivas que pudieran contrabalancear el panorama. En otra comunicación, el mismo Villegas señalaba: “Confiemos en que, con el amor de millones, el comandante se repondrá pronto y vendrá a tomar el mando antes del 10 de enero. De no ser así, nuestro pueblo deberá estar preparado para entenderlo”. Y agregaba: “sería irresponsable ocultar lo delicado del momento actual y de los días por venir”. Finalmente, ayer jueves por la tarde, tras recibir noticias de los médicos tratantes en La Habana, el ministro daba cuenta de la estabilidad del paciente y de su evolución positiva, pero sin ofrecer tampoco una perspectiva optimista.
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Niamey Evans es un analista político venezolano al que la agencia francesa afp presenta como “pro oficialista”. En declaraciones a ese medio, Evans dijo que la inhabilitación de Chávez para seguir ejerciendo la presidencia es, ahora, “un escenario absolutamente posible y factible en cualquier momento”. El gobierno, el “chavismo”, deben ya mismo “ir diseñando una serie de estrategias que garanticen la continuidad y profundización del proceso revolucionario. De hecho, es una obligación revolucionaria, socialista, bolivariana y chavista planificar la ausencia de Chávez a corto, mediano y largo plazo”, agregó. “El chavismo sin Chávez se había venido satanizando dentro del propio chavismo, osar hablar de ello era como hablar casi de traición a Chávez” hasta ayer mismo, pero la realidad ha obligado a que las cosas cambien, afirmó a su vez a la misma agencia Carmen Beatriz Fernández, presidenta de la consultora Datastrategia. Un chavista crítico lamentó por su lado, en declaraciones a un medio italiano, que “la revolución” haya tenido que verse confrontada a un escenario “perentorio”, y para peor “por orden del propio comandante”, para “comenzar a pensar en la necesidad de encontrarle un sucesor al presidente. Ese personalismo del proceso bolivariano tuvo el lado positivo de evitar confrontaciones internas, pero mostró también la debilidad del proyecto”.
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