Brecha Digital

La contracara de la vacuidad berlusconiana

Rita Levi-Montalcini

El año pasado, marcado por el rigor financiero, la renuncia de Mario Monti y los exabruptos del cavaliere Berlusconi, terminó en Italia con una inusitada y casi unánime muestra de unidad: el homenaje póstumo a la más anciana senadora de la República y la más anciana de todos los ganadores del premio Nobel, Rita Levi-Montalcini.
En Italia es prerrogativa del presidente el nombramiento de hasta cinco senadores vitalicios, que gozan de todos los privilegios de los otros miembros de la legislatura.

En 2001 el presidente Ciampi nombró senadora a Rita Levi-Montalcini, que ocupó su banca hasta su muerte, a los 103 años, el 30 de diciembre de 2012.
Washington Buño fue un magnífico profesor. En sus clases adquirí mi afición por la biología del desarrollo y oí nombrar, entre otros investigadores ilustres, a Giuseppe Levi, quien en 1950, invitado por Buño, contribuyó a la instalación del primer laboratorio de cultivo de tejidos en Uruguay y fue profesor ad honorem de la Facultad de Medicina.
En el laboratorio de Giuseppe Levi en Turín se formaron tres futuros premios Nobel: Salvatore Luria** (premiado en 1969 “por sus descubrimientos sobre el mecanismo de replicación de los virus bacterianos”), Renato Dulbecco (en 1975, “por sus descubrimientos sobre la interacción de los virus y el material genético celular”) y Rita Levi-Montalcini (ganadora en 1985, “por su descubrimiento de los factores de crecimiento”). Otra alumna de Levi, Eugenia Sacerdote, prima de Rita Levi-Montalcini, implantó la tecnología de cultivos de tejidos en Argentina e introdujo la vacuna antipoliomielítica Salk. Eugenia Sacerdote murió a los 101 años, Renato Dulbecco a los 98, y Luria, casi un joven, a los 79.

 

DE MARENGO A MUNICH. Napoleón, vencedor en Marengo (1800), extiende los derechos civiles al Piamonte. La restauración monárquica (1812) no revierte completamente el proceso de liberalización. Los judíos de esa región del norte de Italia, emancipados por el “estatuto albertino” de 1848, fueron, tras la creación del reino de Italia (1861), la vanguardia del judaísmo italiano. En su mayoría eran patriotas italianos y liberales. Algunos fueron nacionalistas y luego fascistas, participando incluso en la Marcha sobre Roma de Mussolini (1922). Otros fueron activos antifascistas, como los hermanos Rosselli, fundadores del movimiento Giustizia e Libertà, asesinados en el exilio francés por sicarios del régimen. Giuseppe Levi, nacionalista, voluntario médico durante la Primera Guerra Mundial en el frente del Carso, fue luego un antifascista declarado.
Cuando en 1938 se cimenta en Munich la alianza entre Hitler y Mussolini, un grupo de científicos italianos adopta un manifiesto (conocido como “Manifiesto de los científicos racistas”) en el que se declara que los judíos no son de “raza” italiana. Un decreto real dispone a su vez que no podrán “integrar ningún instituto de enseñanza personas de raza judía”. Giuseppe Levi es destituido entonces de su cargo de profesor titular del Instituto de Anatomía de la Universidad de Turín. Salvatore Luria siguió el periplo de muchos: París –hasta la debacle de 1940–, Marsella, Lisboa y finalmente Nueva York. Dulbecco, enrolado como médico, fue testigo de la destrucción de su regimiento en el frente ruso, para luego integrar la resistencia antinazi en Turín. Eugenia Sacerdote llegó a Buenos Aires en 1939. Esas son otras historias, todas dignas de ser contadas.***

UN DERROTERO HETERODOXO. Rita Levi-Montalcini nació en 1908 en una familia de la burguesía judía piamontesa. Tras vencer resistencias familiares, terminó sus estudios médicos en 1936 junto con Eugenia Sacerdote. Ambas integraron, aún estudiantes, el laboratorio de Giuseppe Levi. En el 38, Levi-Montalcini y Giuseppe Levi continuaron sus investigaciones en Bélgica, interrumpidas por la invasión alemana. En el tren que los llevaba de regreso a Italia, Rita lee un artículo de Victor Hamburger (otro refugiado del nazismo, otro que morirá pasados los 100, en 2001). Hamburger había demostrado que la ablación del primordio del ala del embrión de pollo tenía como resultado la disminución de las neuronas motoras correspondientes en la médula.
Alumna y maestro retoman y perfeccionan el trabajo de Hamburger en un laboratorio improvisado y clandestino y publican su trabajo en una oscura revista belga, en 1942. Hamburger había propuesto que los tejidos periféricos estimulaban la aparición de neuronas medulares; los italianos consideraban a su vez que los tejidos periféricos impedían la muerte neuronal.
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