“Me costó reconocerlo, estaba golpeado”
- Última actualización en 25 Enero 2013
- Escrito por: Christian Palma Desde Santiago
La historia del funcionario chileno que encontró a Víctor Jara
El ministro en visita de la Corte de Apelaciones de Santiago, Miguel Vázquez, remitió el lunes 21 a la Corte Suprema la solicitud de extradición desde Estados Unidos de Pedro Barrientos, procesado como autor del homicidio de Víctor Jara, ocurrido el 16 de setiembre de 1973 en el Estadio Nacional de Chile, a sólo cinco días del golpe militar encabezado por Augusto Pinochet. Barrientos fue procesado el 28 de diciembre pasado, junto a otras siete personas, por responsabilidad en el homicidio del popular artista y dramaturgo.
Tras el bombardeo a La Moneda y la muerte de Salvador Allende, unos 500 profesores y estudiantes se atrincheraron en la Universidad Técnica del Estado (hoy Usach). Entre ellos Jara, que daba clases ahí. No resistieron mucho. Hubo muertes y a los detenidos se les llevó al Estadio Chile. Jara estuvo cuatro días preso, donde fue duramente torturado. Incluso sufrió la fractura de sus manos a culatazos. “Toca la guitarra ahora”, le habrían dicho sus captores. El cuerpo de Jara fue encontrado unos días después fuera del Cementerio Metropolitano por carabineros que lo trasladaron como nn al Instituto Médico Legal.
En ese lugar parte la historia de Héctor Herrera. El ex funcionario del Registro Civil tiene hoy 62 años y reside en Francia. De visita en Chile, contó detalles de cómo, entre cientos de muertos, encontró a Jara, avisó a Joan Turner, la esposa inglesa del cantautor, lo sacaron arriesgando sus vidas de la morgue y lo enterraron en un nicho anónimo en el Cementerio Metropolitano.
—¿Qué hacía usted el 11 de setiembre de 1973?
—Tenía 23 años y trabajaba como administrativo, haciendo las cédulas de identidad en el Registro Civil. Retomé mi trabajo el 15 de setiembre, antes no pude por el toque de queda. Ese día un militar habló desde arriba de un camión, y gritó: “Se acabó la política, ahora se trabaja”. Pidió voluntarios para ir al Servicio Médico Legal (morgue), me llevaron a mí y me cagaron la vida. Nos dieron las instrucciones: tomar la altura, peso, sexo, color de piel y ojos de los muertos, que llegaban por montones. Además marcábamos las diez huellas digitales. Trabajamos en el estacionamiento del sml al aire libre. Llegaban camiones y tiraban los cuerpos al suelo. Nosotros los poníamos en línea. Estaban con heridas de todo tipo y había mucha sangre. Había varias mujeres muertas, incluso una de ellas estaba con su bebé. La gente tenía los ojos abiertos y amarrados por alambres. Todos tenían los puños cerrados. Costaba abrirles las manos. Una vez que se fichaban, los cuerpos se entregaban al departamento de dactiloscopia para identificarlos. Ahí les perdía la pista.
—¿Cómo reconoció a Víctor Jara?
—Lo vi en 1972 en un festival de teatro en el centro de Santiago. Un amigo chilote que trabajaba en la morgue me avisó que estaba entre los muertos. Era de día, pero el patio estaba en penumbras. Me costó reconocerlo. Estaba lleno de tierra y con muchas heridas. El pelo lo tenía pegoteado con sangre y tierra, y la cara estaba desfigurada por los golpes. No estaba seguro. Anoté sus datos, pero decidí guardar su ficha. No la entregué. Le cuento a una amiga en dactiloscopia. Ella sabía que yo era cercano a la Unidad Popular y allendista. A la hora del café, le pasé la tarjeta de Víctor por debajo de la mesa. Le dije: “No hay que avisar a los milicos sino a su familia, para sacarlo de ahí”. La chica me confirmó que era Víctor. Busqué su informe, me doy cuenta de que era casado con Joan y que la dirección de ambos coincidía. Quise ir a su casa, pero me pilló el toque de queda. Le conté a mi familia, y al otro día, 19 de setiembre, parto a primera hora a la casa de los Jara. Tomé varios buses, era lejos. Desde una ventana aparece Joan preocupada, y me presento. Me hace pasar. En el líving estaban sus hijas. Una de ellas cortaba fotos de su padre: .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

