Hacia la militarización del Atlántico sur

Dragon 2012. Disputa por las riquezas marinas

Brasil se prepara para explorar y explotar minerales en el fondo del océano Atlántico, en aguas internacionales que atesoran ricos yacimientos. La reunión ministerial de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (Zopacas) realizada el 15 y 16 de enero en Montevideo podría estar relacionada con ese proyecto de la potencia emergente.

“Brasil pretende pleitear en las Naciones Unidas, este mismo año, el bloqueo de un área en la elevación Río Grande, una cordillera submarina en el sur del país, a mil quilómetros de la costa de Rio de Janeiro” (Folha de São Paulo, 10 de febrero de 2013). La noticia apareció en la prensa brasileña días después de la VII Reunión Ministerial de la Zopacas y los medios no vincularon ambos hechos.
La información revela que en esa región atlántica, a 6 mil metros debajo de la superficie marina, la Compañía de Investigaciones de Recursos Minerales (cprm por sus siglas en portugués) detectó la presencia de cobalto, níquel, manganeso, fosfato, gas metano y minerales raros como el litio. Brasilia ya envió cinco expediciones a la zona en la que pretende desarrollar actividades comerciales en apenas diez años, ante los indicios de que embarcaciones alemanas y rusas, tal vez chinas, también la están explorando.
El próximo paso es pedir a la Autoridad Internacional de Fondos Marinos (isba por sus siglas en inglés) el bloqueo de un área de 3 mil quilómetros cuadrados que, en caso de ser aprobado, le dará a Brasil 15 años para investigar en exclusiva la zona. Roberto Ventura, director de Geología y Recursos Minerales de la cprm dijo a Folha de São Paulo: “Quien tenga los mapas y conozca las áreas potenciales y las áreas críticas va a tener más chances”, recordando que las riquezas minerales son finitas y que la explotación de los océanos será inevitable en un futuro cercano.
En ese sentido recordó que Rusia y Francia ya han pedido el bloqueo de una zona cercana a la cordillera de Río Grande y que los barcos chinos frecuentan la misma área. Por otro lado, ni Brasil ni los demás países atlánticos del sur cuentan con barcos apropiados para ese tipo de trabajos de exploración como los tienen China, Japón, Rusia y Alemania. Las cinco expediciones brasileñas han sido realizadas con barcos holandeses y japoneses.
A la vista de estos datos, las palabras de Celso Amorim, ministro de Defensa de Brasil, pronunciadas en Montevideo durante la reunión de la Zopacas, tienen un significado trascendente: “Si nosotros no nos ocupamos de la paz y la seguridad del Atlántico sur, otros se van a ocupar”.

 

SEGURIDAD EN EL ATLáNTICO SUR. Brasil y sus aliados en la región, incluyendo a sus amigos africanos, decidieron revitalizar un instrumento como la Zopacas que durante largo tiempo no jugó ningún papel. La alianza de 24 países atlánticos sudamericanos y africanos incluye dos países que integran el brics (Brasil y Sudáfrica) y Argentina, que integra el G-20, y fue revitalizada –según las declaraciones públicas– ante los vertiginosos cambios que está viviendo el mundo, la crisis que atraviesa Guinea Bisau y la inestabilidad en la República Democrática del Congo.
La Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur fue creada el 27 de octubre de 1986 por iniciativa de Brasil con el apoyo de Argentina, en momentos en que ambos países estaban gobernados por fuerzas democráticas pero conservadoras, José Sarney y Raúl Alfonsín eran los presidentes. Está integrada por 24 países, en los que se hablan cuatro lenguas oficiales: español, portugués, inglés y francés.* El objetivo es la cooperación y mantener al Atlántico sur sin armas nucleares.
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