Un paso adelante, otro al costado
- Última actualización en 05 Abril 2013
- Escrito por: Raúl Zibechi
Los BRICS y la construcción de una alternativa de “los emergentes”
Se esperaba que la reciente cumbre sudafricana de los brics –el bloque que agrupa a las mayores economías “emergentes” del planeta– pariera un banco de desarrollo capaz de opacar al Banco Mundial, lanzara un fondo supermillonario para obras de infraestructura y hasta una agencia de calificación, que en conjunto darían por tierra con la arquitectura de Bretton Woods. Pero la opción de los cinco países grandes del Sur fue otra: caminar más despacio para no tropezar en medio de la tormenta global. El presidente ruso Vladimir Putin pisó el acelerador días antes de la quinta cumbre de los brics al pedirle al bloque “un mayor papel geopolítico” para modificar el orden mundial (Reuters, 22-III-13). Pepe Escobar, analista de Asia Times, sostuvo esos días que “las placas tectónicas de la geopolítica y la geoeconomía están cambiando y ya no son más atlantistas” (28 de marzo).Los cinco países que integran los brics (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) engloban el 43 por ciento de la población mundial y el 21 por ciento del pbi planetario. Pero por encima de todo, el crecimiento económico desde la crisis de 2008 recae sobre sus espaldas, y han adquirido tal poder que las instituciones creadas hacia el fin de la Segunda Guerra Mundial (el fmi, el Banco Mundial y la hegemonía del dólar) les resultan incómodas. Pero quienes pensaban que en Durban los emergentes romperían los hilos del corsé se encontraron con que apenas se avanzó en aflojar la presión. De ahí que muchos hayan concluido que la cumbre fue un fracaso.
En efecto, el anunciado banco de desarrollo de los cinco países, que sería creado con un fondo de 50.000 millones de dólares para financiar obras de infraestructura y energía, fue aplazado. Tampoco se concretó el mecanismo de reservas para acudir en caso de crisis financieras que, se dijo, estaría dotado con entre 90.000 120.000 millones de dólares. De la agencia de calificación ni se habló. En los hechos no se avanzó en la intención rusa de “disolver” el monopolio de las instituciones ligadas a la hegemonía global estadounidense.
Pero hablar de fracaso podría sonar exagerado. Habría que hablar de prudencia y de un avance lento en medio de las turbulencias existentes y las por venir. Oriente Medio tiembla. A la guerra en Siria azuzada por Estados Unidos y el Reino Unido debe sumarse la permanente amenaza de un ataque israelí contra Irán, uno de los principales proveedores de hidrocarburos de China e India. A la tensión entre China y Japón se suman en los últimos días las amenazas verbales entre las dos Coreas.
El Laboratorio Europeo de Anticipación Política estima que incluso los datos económicos son poco relevantes toda vez que una “niebla estadística impide una navegación fiable”, ya sea por las manipulaciones por parte de los protagonistas como por una realidad financiera enloquecida, donde dominan “activos fantasmas o deudas incobrables, así como oscuros productos derivados o sin valor”. Por lo tanto, “las finanzas están cada vez más desconectadas de la realidad, lo cual hace que los indicadores financieros, particularmente las cotizaciones bursátiles, deban interpretarse con mucha cautela” (geab, número 73, 16-III-13).
Dar un paso en falso en semejante escenario puede tener consecuencias desastrosas. De ahí la extrema prudencia que mostraron en Sudáfrica dos de los brics decisivos, China y Brasil. Sin embargo, la cumbre de Durban no sacralizó el inmovilismo. La guerra de divisas en curso, una de las “batallas” más complejas y opacas entre los grandes actores estatales, empieza a mostrar ciertos rumbos que anticipan desenlaces. Del mismo modo, se consolidan alianzas estratégicas (como la que soldaron China y Rusia) donde décadas atrás hubo enfrentamientos implacables.
GUERRA DE DIVISAS. “Los bancos centrales de todo el mundo están reduciendo sus tenencias en dólares a medida que las monedas de China y Japón se vuelven más atractivas” (cnn, 15-III-13). El dólar sigue siendo el principal activo de reserva en el mundo, pero la participación de la moneda estadounidense en las reservas globales cayó al 54 por ciento del total, del 62 por ciento que ostentaba en 2000. Cada vez más los bancos centrales diversifican sus reservas en medio de la incertidumbre sobre el futuro del dólar, según afirma el reciente informe “Estrategias de diversificación de los bancos centrales” del Consejo Mundial del Oro (wgc, por sus siglas en inglés).
Además del euro, que alcanza ya el 22 por ciento de las reservas de los bancos centrales, debe destacarse la opción por el oro, que llega al 13 por ciento de las reservas mundiales y se muestra cada vez más como una opción más atractiva que el papel. Junto al yen y la libra esterlina este conjunto compone los llamados “activos tradicionales”. A su lado aparecen por primera vez activos alternativos, como el yuan chino, el dólar australiano y el canadiense. Es interesante constatar que el Consejo Mundial del Oro recomienda disminuir aun más la tenencia de dólares por parte de los bancos centrales a sólo el 47 por cierto, mientras sugiere que el yuan llegue al 13 por ciento de las reservas, algo por cierto imposible en el escenario actual hasta que no se consagre su convertibilidad.
El mensaje del Consejo Mundial del Oro apunta a la necesidad de buscar una moneda alternativa al dólar o, mejor, una canasta de monedas y otros valores como oro y plata, ya que no hay condiciones para que alguna de las existentes pueda suplantarlo. El escenario es cada vez más fluido y la “guerra de divisas” no hace más que profundizar la crisis ya que introduce elementos de desestabilización en las economías. La Reserva Federal de Estados Unidos viene trabajando para reducir el valor del dólar imprimiendo cada vez más billetes (la llamada “flexibilización cuantitativa”), como forma de obtener ventajas comerciales y hacer que su gigantesca deuda sea más manejable. Los demás países, en la medida que pueden, hacen lo mismo, como viene sucediendo con Europa y Japón.
Pero los emergentes, algunos de los cuales no son deudores sino acreedores, ven cómo sus reservas se licúan a medida que se debilita el dólar, y apuestan a una transición ordenada. “El problema es que los mercados no suelen hacer transiciones ordenadas”, señala el analista financiero John Rubino (DollarCollapse.com, 29-III-13). Rubino sostiene que la combinación de la política de Washington de debilitar el dólar y la búsqueda de sus competidores por sustituirlo como moneda de reserva “hace que la declinación gradual en el valor del dólar sea el escenario menos probable”. El debate no consiste en si habrá una sustitución de la moneda usada como reserva sino cuándo se producirá, con la certeza de que en el momento que suceda el efecto será similar al de un tsunami. Y eso impone prudencia, mucha prudencia.
ALIANZAS ESTRATÉGICAS. Días antes de la reunión de Durban, Brasil y China firmaron un acuerdo para que el comercio binacional se realice en sus propias monedas. Se trata de 30.000 millones de dólares anuales, casi la mitad del comercio bilateral. De hecho es un paso de gigante para salir del área del dólar, dado por la segunda y la sexta economías del mundo, las dos más grandes de los brics.
El acuerdo a tres años está orientado a cambiar los flujos de comercio global dominados por las monedas de Estados Unidos y de Europa. “Nuestro interés no es establecer nuevas relaciones con China, sino expandir las relaciones para ser aprovechadas en caso de turbulencia en los mercados financieros”, declaró el gobernador del Banco Central de Brasil, Alexandre Tombini (Diario del Pueblo, 27-III-13). El acuerdo esboza un proceso tal vez más largo, pero más realista, para llegar al mismo puerto: un nuevo orden económico y financiero multipolar.
La presidenta del banco hsbc en la India, Naina Lal Kidwai, señaló días antes de la cumbre de Durban que los países del bloque brics deben reformar sus sistemas financieros para facilitar la integración y los acuerdos comerciales, para que los mercados permitan la cotización transfronteriza de sus monedas, para que las compañías coticen en los mercados de valores de los otros países. “Los brics también deben hacer que las monedas sean más convertibles entre sí”, dijo Kidwai (Diario del Pueblo, 27-III-13).
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