Con Modesto Emilio Guerrero
Brecha volvió a dialogar en Buenos Aires con Modesto Guerrero, periodista venezolano y biógrafo de Hugo Chávez radicado en Argentina, esta vez acerca de la violencia desatada por los seguidores de Capriles y sobre el futuro del poschavismo.
—¿Cómo se explica una diferencia tan exigua de votos en la elección?
—Hasta que no se despeje si hubo fraude electrónico por la alteración de la banda ancha y la trasmisión de datos, la votación por Maduro habría bajado en 700 mil votos porque Chávez no está y la gente no votaba por el líder. Hay malestar en la base chavista por las medidas económicas que ha tomado últimamente el gobierno, como la devaluación de la moneda, y por el nivel de inflación, que no se manifestaron en las elecciones presidenciales de octubre porque estaba Chávez, ni en las de diciembre para gobernadores por el mismo motivo, pero sí se manifestaron ahora. El chavismo perdió ahora en siete provincias. La oposición logró crear un estado de zozobra parcial en sectores de la población, con 223 sabotajes eléctricos de servicios públicos domésticos y el desabastecimiento casi total de 11 productos de consumo básico, como azúcar, aceite, sal. Y, finalmente, Capriles hizo una oferta electoral sobre salarios mejor que la propuesta por Maduro y eso pudo haber captado votos especialmente en los sectores de empleados públicos y trabajadores asalariados altos. Eso explica por qué en el estado de Bolívar, la zona obrera chavista por excelencia, ganó la oposición.
—Este resultado, ¿pone en estado de asamblea y debate al chavismo?
—En estado de asamblea en el interior y de guerra hacia el exterior, porque la oposición pasó de la palabra a la acción. Asesinaron a seis dirigentes y militantes chavistas, incendiaron 11 módulos del centros de diagnóstico integral (cdi), que son móviles atendidos por médicos cubanos. Quemaron dos sedes nacionales del Partido Socialista Unido de Venezuela, cinco escuelitas preescolares llamadas Simoncitos y siete radios comunitarias. Todo generado por la gente de Capriles. Son personas identificables y que usan camperas y vestimenta roja, como los chavistas, pero ¿qué chavista va a quemar un cdi, que es la medicina de alta complejidad gratuita en favor de la salud pública?
Están usando las técnicas del manual de la cia para generar el caos, al que le agregan tácticas de la guerra de guerrillas. Nelson Bocaranda, un presentador de televisión, llamó a la quema de los cdi diciendo que los médicos cubanos guardaban allí las actas electorales del estado de Zulia. Hubo incitación a la violencia directa por parte de este periodista. Todo ocurrió entre la madrugada del lunes y la del martes pasados.
—¿Qué medidas tomó el gobierno ante este panorama?
—Por lo pronto militarizó la ciudad de Caracas y no puede hacer mucho más porque en Venezuela las policías son provinciales y responden al gobernador de cada estado. Hace dos años se creó la Policía Nacional Bolivariana, pero deberá pasar mucho tiempo para que se solidifique y tenga jurisdicción cabal. Eso tarda. Los seis chavistas asesinados cayeron en seis zonas controladas por la oposición y su propia policía. Intentaron asesinar al famoso beisbolista y cantante Antonio Álvarez, que salía de su casa, le reventaron su auto y tuvo que correr para que no lo mataran. Él está comprometido con el proceso bolivariano. Winston Vallenilla, un actor joven famoso y que se sumó a la campaña chavista, fue agredido. También intentaron asesinar al general William Izarra, un militar chavista que como supo defenderse salió ileso de la agresión.
—¿Qué pasará de aquí en adelante?
—El gobierno dio señales positivas. El Consejo Nacional Electoral anunció el triunfo de Maduro, será investido hoy viernes como presidente y esas son señales al mundo de que hay gobierno. Se acuartelaron los militares y los policías están en alerta. Los movimientos chavistas se movilizan para no perder espacios ante esa oposición violenta en el espacio público. Por ejemplo para evitar que quemen árboles. Una de las tácticas de guerrilla es quemar cien o doscientos árboles, lo cual genera una sensación de zozobra y pánico en la población. Los partidarios de Capriles intentaron incendiar la Esquina Caliente, que es una institución cultural en Caracas donde se reúnen a debatir los jubilados y pensionistas sobre temas de actualidad nacional. Los ves desde el año 2002 en la plaza Bolívar, de a cincuenta o cien, reunidos según el día y el tema que los convoque
—¿Qué ocurre con los pases a la oposición de chavistas, como en 2010 Henry Falcón, que ahora fue jefe de campaña de Capriles?
—Falcón fue un chavista de la primera hora, gobernador del estado de Lara, que se pasó a las filas opositoras de la mano del Grupo Polar, el emporio comercial venezolano más grande que banca a Capriles. Puede haber otra sangría chavista entre los burócratas corruptos si éstos ven que la oposición puede reacomodarse. Aprovechan para rajar sin escrúpulos y migran cuando ven el mejor momento. Pero no es algo preocupante para las bases chavistas ni para el equipo de gobierno, que ya cerró filas con Maduro.
—Este arranque augura un gobierno de transición tenso para el poschavismo…
—El poschavismo nació el domingo por la noche cuando empezó el recuento de votos. Ese es el capital con el que deberán trabajar ahora Maduro y su equipo. Hay una diferencia exigua de votos con la oposición, pero sobran los ejemplos en la vieja Venezuela y en otros comicios en el mundo donde un presidente fue electo por una diferencia como ésta, o incluso menor, y nadie cuestionó la legalidad de su elección. Pero esta es una táctica de cuestionar y reclamar absolutamente todo. Habrá dos años de gobierno sumamente tenso durante los cuales resultará muy difícil construir una institucionalidad propia a este poschavismo. Comienza muy débil y más que nunca requiere de los tres pilares fundamentales sobre los que se construyó todo este proceso bolivariano encabezado por Hugo Chávez: por un lado las fuerzas armadas bolivarianas, que salvo seis o siete generales cuestionan la relación con Cuba, con Argentina, Bolivia y Ecuador, porque los consideran a la izquierda de Brasil, país al que respetan. Las fuerzas armadas son incondicionales a este proceso. En segundo lugar, la comunidad internacional, en especial la Unasur, porque con el reconocimiento de otros países y sus instituciones se garantiza el proceso venezolano y su institucionalidad. Y finalmente la base chavista con los movimientos sociales, que son los que muestran el rumbo y han criticado tanto como han aplaudido al propio Chávez. Esos movimientos son el termómetro y la garantía de la continuidad interna del proceso bolivariano. Por ahora están esos tres factores unidos y apoyando al nuevo gobierno.