La internacionalización de la guerra en Siria
- Última actualización en 09 Mayo 2013
- Escrito por: Eugenio García Gascón desde Jerusalén
El conflicto en Siria continúa extendiéndose. El fin de semana pasado Israel atacó objetivos en el propio territorio sirio, ejerciendo cada vez más presión sobre Estados Unidos para que intervenga directamente en la guerra civil en auxilio de la oposición a Bashar al Assad. Por ahora Washington se resiste a tal opción, a la que lo quieren llevar algunos de sus aliados, en especial Inglaterra, y apuesta más a una solución política que puramente militar. Mientras tanto, el conflicto desborda hacia toda la región, por ejemplo al Líbano, uno de los países que más refugiados sirios está recibiendo. La justificación de los ataques israelíes fue la “necesidad de cortar el abastecimiento de armas al movimiento islamista libanés Hizbolá”, y no la voluntad de intervenir en Siria. Damasco asegura en cambio que Israel ha configurado de hecho una alianza con algunas de las monarquías árabes más proclives a Occidente, como Arabia Saudita y Qatar, y con Turquía, país clave de la otan en la región, y que con tal de debilitar al gobierno sirio, uno de los pocos que se le oponen en la zona, estaría dispuesta a hacer la vista gorda sobre la composición de la oposición siria, dominada por grupos aun más “integristas” que Hizbolá…
Israel y Arabia Saudita
Aliados para intervenir en Siria
La implicación del Estado hebreo en el conflicto sirio no es nueva. La coyuntura de la región ha puesto en el mismo bando a Tel Aviv y a numerosos países árabes.
Un programa informativo de la televisión israelí difundió el lunes una videoconferencia con un supuesto “líder rebelde sirio” de la ciudad de Homs. Era un hombre de menos de 50 años, casi eufórico, que aparecía en la pantalla israelí a cara descubierta y se felicitaba por los bombardeos de la noche anterior en el área de Damasco. “Han sido objetivos del ejército sirio y de Hizbolá”, decía sin ocultar su alegría. El hombre se despidió de la audiencia con un sonriente y sonoro “shalom”.
La implicación de Israel en el conflicto sirio no es nueva y el bombardeo del sábado pasado no hace más que confirmar lo que se sabía desde hace tiempo. El mismo Canal 2 trasmitió hace sólo unas semanas imágenes de un alijo de armas aprehendido a los rebeldes por el ejército sirio en cuyas cajas de madera se veían los nombres, con letras de imprenta, de conocidas empresas de armas israelíes. Cabe preguntarse si entre el armamento que Israel ha enviado a los rebeldes también hay gas sarín.
El mes pasado la televisión siria difundió imágenes de unos aparatos electrónicos hallados en el puerto de Tartús, donde está la única base militar rusa en el Mediterráneo, que tenían impresa la firma de una conocida empresa israelí de telecomunicaciones. Aparentemente, los aparatos servían para vigilar el movimiento de naves en la costa siria.
La misma inteligencia que los cazas utilizaron el sábado para identificar los lugares que luego bombardearon requiere una presencia en el terreno que solamente la pueden tener agentes infiltrados, con altas probabilidades de que sean sirios, libaneses o palestinos, que son las comunidades que tienen libertad de movimiento en Damasco; de la misma manera que el ejército hebreo identifica sus objetivos en la Franja de Gaza por medio de palestinos colaboracionistas.
Ciertamente, el Estado judío no es la única parte implicada en la guerra civil que sacude a Siria, pero Tel Aviv, donde tiene su sede el ministerio de Defensa, así como el conjunto del gobierno que lidera Biniamin Netaniahu, tiene un interés excepcional en romper el nexo que une Teherán con Beirut a través de Damasco. Este es un asunto prioritario al que ahora más que nunca, después de más de tres décadas, se puede poner fin; e Israel no quiere desaprovechar la oportunidad.
.. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.

