El pobre Mariano Rajoy no la tiene nada fácil. Cuando asumió deben haberle dicho: la crisis es brutal, la deuda es fabulosa, los bancos no pueden más, a las burbujas ni aire les queda, pero no te preocupes, tío, que un gobierno de derechas seguramente dopará a los mercados, las bolsas de hecho te apoyarán, y todo de maravillas. Que nones. Ahora España se debate entre que rescate global sí, que rescate global no, y pugna por no parecerse a Grecia, a Portugal, a Irlanda, esos pigs.
El presidente del gobierno niega que España vaya a pedirle un rescate “a la griega” a la troika fmi-bce-ue, y dice que con los 100.000 millones de euros aprobados esta semana en Bruselas para ayudar a la banca española alcanza. Pero todo se desploma bajo sus pies. El lunes y martes “los mercados” multiplicaron su presión sobre la deuda pública hispana, arrastrando el riesgo país a cifras récord (640 puntos el martes 24), lo que hace que para solicitar préstamos en el mercado, el Estado español deba pagar a los bancos unos intereses impagables de más de 7,6 por ciento.
Mientras tanto, las comunidades autónomas hacen cola para pedir ayuda al Estado central. Y Madrid no sabe ni tiene cómo responderles. La primera en hacerlo fue la de Valencia, una de las 17 más endeudadas de España, siguió la de Murcia, y le llegó el turno sobre todo a Cataluña, la segunda economía regional del país. La Generalitat debe hacer frente a vencimientos de deuda por casi 6.000 millones de euros y no dispone de fondos para pagar. “Cataluña no tiene otro banco que el gobierno de España. Así es la vida”, se lamentó el presidente del gobierno regional, Artur Más. “Es dinero que han pagado los catalanes y que necesitamos que nos devuelvan”, dijo a su vez el ministro de Economía catalán. Barcelona, como otras economías regionales, está presionando a Madrid para llegar a un “pacto fiscal” que le dé más medios y margen de maniobra.
“El problema de las autonomías –comentó Christian Schulz, analista en el Berenber Bank– hace más probable que España necesite un rescate global.” Rajoy lo niega, y se revuelve en Europa como gato entre la leña para conseguir préstamos que le eviten recurrir al rescate de la troika. Pide por ejemplo que el Banco Central Europeo compre títulos de deuda española para “terminar con la especulación de los mercados bursátiles contra el país”. A lo que la autoridad monetaria europea se niega. “No estamos para ayudar a estados en crisis sino para estabilizar el sistema financiero”, dijo el muy tecnócrata presidente del bce Mario Draghi. “El planteamiento de los mercados es irracional, de extremo nerviosismo y no puede ser abordado por los gobiernos europeos”, respondió el ministro de Economía español, Luis de Guindos. E insistió en la “solvencia” de su país. “España tiene una capacitad de crecimiento y no tiene el problema de otros países rescatados y por eso no va a ser rescatado.”
Las cifras macroeconómicas continúan sin embargo deteriorándose. Las nuevas previsiones oficiales, divulgadas esta semana, lo indican: en 2013 la recesión seguiría ahondándose, mientras el desempleo treparía a una cifra histórica: 24,6 por ciento de la población activa.
“Va a ser muy difícil que España escape a un rescate. El problema es cómo se la rescatará”, dijo a la agencia France Presse un analista alemán. Y agregó que los fondos ya aportados a Portugal, Irlanda e incluso Grecia no serán “nada” comparados con los que necesitaría España. Y si a Madrid se le sumara Roma se armaría en Bruselas un desbarajuste che te la voglio dire. El Fondo Europeo de Estabilidad Financiera tiene una capacidad de préstamo de 440.000 millones de euros, que aumentará a 500.000 millones cuando ese instrumento sea remplazado por el permanente Mecanismo Europeo de Estabilidad. Pero estas cantidades serían insuficientes en caso de que España e Italia necesitaran un rescate. Sólo España necesitaría más de 350.000 millones de euros, según evaluaciones de analistas citadas por la afp.
QUE TE CURE LOLA. Las contrapartidas que pide la troika para prestar dinero a España son las mismas que pidió a Grecia, a Irlanda, a Portugal. La receta no varía: despedí a aquellos funcionarios, sacame esa ayuda social, privatizame esa empresa pública rentable. El último recorte draconiano anunciado por el gobierno de Rajoy tiene que ver con la salud pública, un sector donde el Ejecutivo prevé ahorrar unos 20 millones de euros en los próximos meses. Esos ahorros hasta podrían tener un costo en vidas humanas. A partir del 1 de setiembre los inmigrantes en situación irregular se quedarán pura y simplemente sin asistencia sanitaria (salvo la de urgencia), y dentro de ellos hay un grupo particularmente expuesto: el de los seropositivos. En algo más de un mes, entre 2.700 y 4.600 inmigrantes enfermos de sida –según cifras del Grupo de Estudio del Sida (Gesida), de la Sociedad Española de Enfermedades Infecciosas y Microbiología Clínica– quedarán sin acceso a medicación. “Moriré si no tomo mis pastillas”, dijo un seropositivo ecuatoriano al diario madrileño El País. Los médicos del Gesida afirman que para peor los ahorros no serán tales. “Los costes directos por hospitalizaciones y visitas a urgencias supondrán de entrada dividir por dos el ahorro conseguido con la denegación del tratamiento. A ello habrá que sumar los costes que se derivarán del tratamiento de personas nuevamente infectadas con derecho a asistencia sanitaria, y el tratamiento de enfermedades trasmisibles asociadas al vih que se propagarán como consecuencia de la falta de diagnóstico y tratamiento de los pacientes fuente”, afirmó el grupo. La ministra de Sanidad, Ana Mato, retrucó que a los inmigrantes indocumentados seropositivos les quedará de todas maneras el recurso a las ong, que para algo están subvencionadas, muchas de ellas por el Estado español. A lo que las ong responden que la ministra, además de insensible y xenófoba, miente a sabiendas. Enfermedades como el sida sólo pueden ser manejadas en hospitales, dijeron.
A todo esto, los sindicatos continúan movilizando a sus afiliados en las calles. Las principales centrales, ugt y Comisiones Obreras, piden un referéndum sobre el plan de austeridad de Rajoy. “Los 65.000 millones de euros de ahorros que prevé el Ejecutivo en dos años se van a hacer en detrimento fundamentalmente de los trabajadores y de la gente en general, mientras se ayuda a los bancos que causaron esta crisis y que siguen exprimiendo a los usuarios que no pueden pagar los créditos y están perdiendo sus viviendas, por ejemplo”, dijo un dirigente de Comisiones Obreras.
El lunes 23 miles de funcionarios públicos salieron otra vez a manifestar por las principales ciudades españolas. “Manos arriba, esto es un asalto”, decían.