Brecha Digital

Bronca en el talud

El espectáculo político en Estados Unidos enfoca sus cámaras esta semana y la próxima en las convenciones nacionales del Partido Republicano y del Partido Demócrata, donde serán coronados candidatos Mitt Romney y Barack Obama. Las preocupaciones del país real andan por otros lados. Por ejemplo por el lado de “la crisis”, que ha llevado a la multiplicación, como nunca antes, de las milicias y de los “grupos de odio”, y a un nivel sin precedentes de tenencia de armas, el más alto del mundo.


La semana pasada el juez del condado de Lubbock, en Texas, Tom Head, se ganó su día y medio de fama nacional con entrevistas difundidas por las cadenas cnn y Fox en las cuales afirmó que Estados Unidos podría encaminarse a una guerra civil si el presidente Barack Obama es reelegido en noviembre. Asimismo convocó a la formación de una milicia ciudadana bien instruida y bien armada para combatir a las tropas de las Naciones Unidas que, según él, Obama traerá a Estados Unidos para imponer su dictadura.
“En este clima político y financiero ¿qué es lo peor que podría ocurrir?”, se preguntó Head. “Obama vuelve a la Casa Blanca. ¡No! Que Dios nos libre de ello. Obama y sus adláteres han preparado decretos. Obama hará irrelevantes el Congreso y la Constitución. En su lugar pondrá comisarios que no rendirán cuentas a nadie.”
Obama “tratará de someter la soberanía de Estados Unidos a las Naciones Unidas”, continuó el juez. “Estamos hablando de disturbios, posiblemente una guerra civil. Y no sólo disturbios aquí o allá. Estoy hablando de Lexington, Concord (batallas memorables de la guerra de la independencia), de tomar las armas para librarnos del dictador. ¿Y qué hará Obama cuando esto ocurra? Va a llamar a las tropas de la onu, con carros blindados, tanques lo que sea.”
Lubbock, con unos 280 mil habitantes, en el centro geográfico de Texas, es apenas uno de los 3.141 condados y distritos municipales similares en un país de 50 estados con una población que la Oficina del Censo calculó el martes 28 en 314.252.092 personas. Una reacción fácil a las declaraciones de Head es considerarla un exabrupto más y menor dentro de una campaña electoral de creciente confrontación ideológica, social y cultural.
Suena disparatado, hasta que se consideran otras realidades de Estados Unidos.

 

A LAS ARMAS. La elección de Obama, el primer presidente mulato de Estados Unidos, hace casi cuatro años, resultó en un incremento sustancial de la venta de armas de fuego. La propaganda de los defensores del derecho a la tenencia y porte de armas
–según la cual Obama iniciaría su marcha a la dictadura quitándole las armas a la ciudadanía– benefició enormemente a los fabricantes y vendedores: en los seis meses siguientes a la elección se triplicó la cotización de las acciones de Smith & Wesson, y las de su rival principal en el negocio, Sturm Ruger, subieron más del 80 por ciento.
En 2011 se vendieron casi 11 millones de armas de fuego y, con negocios por 4.000 millones de dólares, este segmento de la economía se ha burlado de la crisis general.
Este año las ventas de armas de fuego se están incrementando a ritmo rápido: en los seis primeros meses creció un 20 por ciento el número de verificación de antecedentes de compradores de armas realizadas por la Oficina Federal de Investigaciones. Y esto sólo cubre las compraventas de armas que se efectúan cumpliendo con los requisitos legales.
En el primer trimestre de 2012 Sturm Ruger tuvo sus ingresos más altos en cuatro años y Smith & Wesson dio cuenta de uno de los trimestres más lucrativos en los últimos dos años por la venta de revólveres, rifles deportivos y pistolas pequeñas, que pueden portarse ocultas con los permisos respectivos. En conjunto, aun con una leve caída de cotizaciones en mayo dentro de la baja general de los mercados de ese mes, las acciones de Smith & Wesson han subido un 100 por ciento en un año y las de Sturm Ruger un 84 por ciento.
También se ha incrementado sustancialmente la venta de munición. Un ejemplo es la firma Olin Corporation, de Clayton, en el estado de Missouri, que fabrica balas para rifles y pistolas Winchester. En el primer trimestre de este año esa firma aumentó un 8 por ciento sus ventas totales y un 13 por ciento las ventas de munición a civiles.
Hay en Estados Unidos más de 270 millones de armas de fuego en manos de la ciudadanía, y esto incluye desde pistolitas de bolsillo hasta metralletas y rifles de asalto. Esto hace una tasa de posesión de armas de 88,8 por cada 100 personas, la más alta entre 179 países.
Los esporádicos incidentes típicos de este país, en los cuales un individuo fuertemente pertrechado perpetra una matanza, reavivan (por un par de días) entre los estadounidenses el debate sobre la disponibilidad de armas, y hacen que los extranjeros se horroricen y piensen que ahora sí vendrán regulaciones, controles, restricciones.
Pero eso no ocurre: en Colorado aumentaron las ventas de armas de fuego después de que el 20 de julio un joven con cabellera anaranjada entró a un cine de la localidad de Augusta, en el estado de Colorado, en el que se estrenaba la última de Batman, mató a 12 personas y dejó otras 58 heridas. El sospechoso, James Holmes, había adquirido 3 mil balas para su rifle semiautomático ar-15 calibre .233; otras 3 mil balas para sus dos pistolas Glock, y 300 cartuchos para su escopeta. Todo ello comprado, legalmente, a lo largo de ocho semanas.

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