Desde la recuperación del manejo de pdvsa en el marco de un paro y lock out petrolero y general que produjo una brutal contracción del producto interno en el año 2002-3, pasando a un período de tasas de crecimiento promedio del 15 por ciento anual entre 2004 y 2007, hasta el último tramo de vicisitudes frente a un contexto de crisis internacional, la economía venezolana atravesó diferentes etapas. Sin embargo, se impone como tendencia una serie de transformaciones estructurales. El cambio de paradigma desde una economía donde la exportación de petróleo derramaba en el consumo minoritario de una pequeña oligarquía hacia una expansión del consumo de masas se refleja en la creciente participación del consumo y la inversión en el producto interno. El consumo público y privado crece un 91 por ciento durante la era Chávez, pasando a representar el 88 por ciento del producto interno en 2011 (22 puntos porcentuales más que en 1999, medidos a precios constantes de 1997). La inversión en capital fijo creció un 80 por ciento en el mismo período, alcanzando a representar casi el 30 por ciento del producto interno (si se suma la acumulación de existencias, Venezuela invierte casi el 40 por ciento de sus ingresos internos). Un elemento a destacar es que el crecimiento del 47 por ciento de la actividad económica entre 1999 y 2011 se debe exclusivamente a las actividades no petroleras (la actividad del sector petróleo decreció un 13 por ciento en ese período, medida a precios constantes). Más de un tercio del crecimiento lo explican las manufacturas, la construcción y las comunicaciones.
La expansión de la producción y el consumo bajo los gobiernos bolivarianos generó un fuerte incremento de las importaciones (se incrementaron cuatro veces más rápido que la producción durante el período chavista, alcanzando una magnitud equivalente a 42 por ciento del pbi), que fueron financiadas por las exportaciones de petróleo. Éstas alcanzaron los 88.000 millones de dólares en 2011, un 427 por ciento más que las de 1999, cuando el precio del crudo alcanzaba uno de sus pisos históricos. Las exportaciones de hidrocarburos permitieron que entre 1999 y 2011 se duplicaran las reservas internacionales, se eliminara la deuda externa,** se sostuvieran fuertes préstamos a países de la región, todo ello en un contexto en que, pese a los controles cambiarios, la fuga de capitales de los sectores empresariales y medios representó la pérdida de unos 9.700 millones de dólares anuales en promedio.
El incremento en la actividad permitió crear unos 3,5 millones de empleos durante los 13 años y medio de gobierno bolivariano, disminuyendo en seis puntos porcentuales la tasa de desempleo. El incremento del empleo junto con las políticas públicas redistributivas sacaron de la pobreza y la indigencia a millones de venezolanos. Medida por ingreso, el 50 por ciento de la población era pobre y el 20 por ciento indigente en 1999. En 2011, la pobreza cubría al 31,6 por ciento de los venezolanos y la indigencia al 8,5. La más equitativa distribución de los ingresos durante los gobiernos de Chávez es evidente: mientras que en 1999 el 20 por ciento más rico de la población ganaba 14 veces los ingresos del 20 por ciento más pobre, esa diferencia se había reducido ocho veces en 2011.
La mejora en las condiciones de vida de la mayoría de los venezolanos se refleja también en el incremento de la población con acceso a agua potable, que aumentó un 15 por ciento entre 1999 y 2011 hasta cubrir al 95 por ciento de los hogares. La reinserción en el sistema escolar primario de casi 20 mil niños en el mismo período y la reducción del 5 por ciento de los hogares sin acceso a los servicios básicos son otras muestras de los cambios producidos. Respecto de los servicios de salud, la misión Barrio Adentro implicó la instalación de 6.700 consultorios, 550 centros de diagnóstico, 578 salas de rehabilitación y 33 centros de alta tecnología en los barrios más humildes del país. Los resultados se reflejan en las estadísticas: entre 1999 y 2011 la esperanza de vida se incrementó en dos años, la mortalidad infantil de los menores de 5 años se redujo del 21 al 16 por mil, y la desnutrición bajó del 5,3 al 2,9 por ciento.
A la vista de esas cifras que dan cuenta de la importante mejora en las condiciones de vida de los venezolanos en el marco de la revolución bolivariana, se comprende la amplia base de apoyo social a un nuevo mandato con que cuenta el presidente Hugo Chávez. n
* Economista argentino. Cátedra Nacional de Economía Arturo Jauretche. Fragmentos de una nota publicada en Página 12 de Buenos Aires, reproducida por convenio.
** N de R: el autor se refiere a la deuda con el Fondo Monetario Internacional.