La rubia de Massachussets

Junto con la elección presidencial hubo el martes elecciones de gobernadores en 11 estados, y se eligieron los 435 miembros de la Cámara de Representantes y un tercio del Senado.
Una de las contiendas más relevantes fue la que puso al senador republicano de Massachussets, Scout Brown, frente a la académica Elizabeth Warren, quien de alguna manera se ha convertido en una adalid de lo que en Estados Unidos pasa por “izquierda”.

Y no han faltado primicias en esta elección: la representante demócrata de Wisconsin, Tammy Baldwin, venció al ex gobernador de ese estado, Tommy Thompson, y cuando se inaugure la próxima legislatura será la primera persona abiertamente homosexual en el Senado de Estados Unidos.
Warren también brilla por otros factores. Esta experta en bancarrotas y profesora de la Escuela de Leyes de Harvard, emergió ante la atención pública cuando tras el casi colapso del sistema financiero en 2008 propuso el concepto de lo que vino a ser la Oficina de Protección Financiera del Consumidor.
La idea es que una institución del gobierno federal observe las prácticas de las instituciones financieras para evitar los fraudes, los préstamos de alto riesgo, y las mil y una formas con que los bancos han esquilmado a los clientes, inflado deudas, empaquetado títulos hipotecarios, especulado en el casino global y desparramado después el desastre sobre los consumidores.
En noviembre de 2008, cuando todavía era presidente Bush, el jefe de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid, designó a Warren para que presidiera el Panel de Supervisión Legislativa creado para vigilar el uso de unos 700.000 millones de dólares aprobados por el Congreso para salvar al sistema financiero.
En julio de 2010, cuando los demócratas todavía tenían mayoría en ambas cámaras, el presidente Obama promulgó la ley que creó la oficina de protección financiera del consumidor, y durante un año Warren trabajó en el montaje de la agencia. Pero tanto los republicanos en el Congreso como el sector financiero se opusieron a que Obama designara a Warren como directora de la agencia una vez que ésta entró en funciones.
En setiembre de 2011, justo cuando hizo eclosión el movimiento Ocupar Wall Street, Warren anunció que se postularía como candidata al Senado y competiría con el republicano Scott Brown.
En medio de la efervescencia del movimiento Occupy y su audiencia inmediata y cibernética, una alocución de Warren en la cual la académica respondió a la acusación –que en Estados Unidos es un insulto político– de promover la lucha de clases con sus propuestas de impuestos más altos para los ricos, se convirtió en un video viral.
“Nadie en este país se ha hecho rico por sí mismo, nadie”, afirmó Warren. “Cuando alguien lleva sus productos al mercado por las carreteras, el resto de nosotros pagamos por esas rutas; cuando uno contrata trabajadores, el resto hemos pagado para educarlos; cuando uno está seguro en su fábrica porque hay policía y bomberos, el resto de nosotros pagamos por ellos.”
Esta refutación del mito conservador estadounidense, según el cual el individuo tiene todas las oportunidades para levantarse desde la pobreza hasta la riqueza por sí mismo y sin deuda social, atrajo la atención creciente de un sector del electorado decepcionado con el centrismo de Obama.
En Estados Unidos es anatema la mención de la lucha de clases, no obstante lo cual todos los políticos se llenan la boca hablando de la “clase media”, lo cual implica que sí hay clases, y una de ellas debería tener mejor suerte. La “clase media” en el panorama estadounidense incluye a los trabajadores asalariados, los pequeños comerciantes, los profesionales que no llegan a ricos y los estudiantes.
Warren ha dicho que la clase media “ha sido golpeada, exprimida y amasijada”. “La gente siente que el sistema está acomodado para que salgan perdiendo. Y lo doloroso es que tienen razón”, dijo Warren en una ocasión. “El sistema está acomodado. Los ejecutivos de Wall Street arruinaron nuestra economía y destruyeron millones de empleos, pero después se pasean por el Congreso, sin pudor, pidiendo favores y actuando como si se los debiéramos.”
La ironía para Warren será que cuando ella llegue al Senado, el Congreso y el presidente Obama tendrán que negociar una fórmula de reducción de gastos gubernamentales y aumentos de impuestos que seguramente enojará a la “izquierda”, pero que es necesaria para evitar una crisis fiscal de dimensiones enormes. n

 

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