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Otro país

Estados Unidos después de la reelección de Barack Obama

Con el voto entusiasta de las mujeres, disciplinado de los negros y los sindicatos y a regañadientes pero vigoroso de los hispanos, Barack Obama ganó su reelección. El Partido Republicano se topó con un país diferente. El presidente Barack Obama recibió el martes casi 60,5 millones de votos, el 51 por ciento de los emitidos por los ciudadanos, y 57,6 millones fueron para el republicano Mitt Romney (49 por ciento).

Pero esa cifra nacional no describe la realidad del sistema electoral estadounidense: el martes hubo más de 50 elecciones presidenciales (una en cada estado, más el territorio libre asociado de Puerto Rico y el de Samoa, más el Distrito de Columbia). Obama ganó sólo 26 de esas elecciones, pero las ganó en los estados que tienen mayor población, y así obtuvo 303 votos en el Colegio Electoral de 538 miembros, que es donde se decide la elección presidencial de este país.
Obama es el primer presidente que gana una reelección con un índice de desempleo por encima del 7 por ciento desde la época de Franklin D Roosevelt, y además de ser el primer mulato en la Casa Blanca, es el mandatario que ha enfrentado la oposición más obtusa desde la época de Roosevelt.
En una recesión que duró desde diciembre de 2007 a junio de 2009 se perdieron más de 8,5 millones de empleos. La mayor economía del mundo, que perdía 700 mil empleos mensuales cuando Obama inauguró su presidencia, ha estado ganando puestos de trabajo por 40 meses y ha añadido 5,5 millones de empleos. No lo suficiente para hacer mella sustancial en el de-sempleo pero sí como para que la población perciba que hay una reactivación.
Las mujeres fueron el martes el 53 por ciento de los votantes y el 55 por ciento de ellas apoyó a Obama. Los “blancos” –entiéndase por ello la población mayoritariamente con ancestros anglosajones– que en 2008 representaban el 74 por ciento de los votantes, fueron esta vez el 72, y el 39 por ciento de ellos apoyó a Obama. El 93 por ciento de los votantes negros se mantuvo firme con Obama, al igual que 71 por ciento de los hispanos y 58 por ciento de los miembros de sindicatos.
El 60 por ciento de los votantes con edades entre 18 y 29 años, y el 52 por ciento de los votantes con edades entre 30 y 44 años, respaldó a Obama. El presidente recibió el 60 por ciento de los votos de personas cuyo ingreso anual está por debajo de los 50 mil dólares, que viene siendo desde la clase baja a los pobres en Estados Unidos, y el 46 por ciento de los votos de quienes tienen ingresos entre 50 mil y 100 mil dólares, la clase media.
En este ciclo electoral se gastaron unos 6.000 millones de dólares en propaganda, encuestas, convenciones, marchas, promociones, videos, escarapelas, estandartes, mensajes radiales y televisados. Como resultado de un fallo en 2010 del Tribunal Supremo de Justicia (donde tienen mayoría los jueces conservadores) desaparecieron los límites a las contribuciones para campañas electorales, y está permitido que las corporaciones y los millonarios metan dinero aun en forma anónima. Las campañas de Obama y de Romney gastaron casi parejo.
La gran diferencia fue que la campaña de Romney recibió la mayor parte de sus fondos de contribuyentes acaudalados, multimillonarios y corporaciones, más grupos anónimos, y salió perdiendo, en tanto que la campaña de Obama se nutrió principalmente de contribuciones modestas aportadas por millones de ciudadanos, y salió ganando. El dólar manda, pero no todos los dólares son iguales.
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