Ya pasaron las elecciones y Barack Obama continuará en el gobierno como el presidente número 44 de Estados Unidos. Los analistas políticos les prestarán mucha atención a la mecánica de las campañas, a las técnicas para captar a los potenciales votantes, a la eficacia de los esfuerzos para lograr que más gente vote. Los analistas de los medios llenarán los espacios de las cadenas de noticias del cable con comentarios poselectorales acerca de la precisión de las encuestas o acerca del apoyo que tuvieron los candidatos en un determinado grupo demográfico u otro. Mientras tanto, en el corazón de la democracia estadounidense están los movimientos sociales, sistemáticamente dejados de lado por los medios masivos, pero sin los cuales Obama no habría sido reelecto. Obama es un ex dirigente social. Cuando alguien que desempeñaba ese papel se convierte en presidente, ¿quién se encarga de organizar a la comunidad? Resulta interesante que él haya sugerido una respuesta a este interrogante durante un pequeño evento de campaña en Nueva Jersey, cuando era candidato a la presidencia por primera vez. Cuando le preguntaron qué haría con respecto a Oriente Medio, Obama respondió con una anécdota sobre el legendario líder social del siglo xx Philip Randolph. En una ocasión, Randolph se reunió con el presidente Roosevelt y le explicó la situación en que vivía la población negra en Estados Unidos y la situación de la clase trabajadora en general. Roosevelt escuchó atentamente y luego respondió: “Estoy de acuerdo con todo lo que dice. Ahora, oblígueme a hacerlo”. Obama reiteró ese mensaje. Ahí está la respuesta: oblíguenlo a hacerlo. Es una invitación del propio presidente. Durante los años que duró el gobierno de Bush, la gente sentía que se daba la cabeza contra la pared. Tras la primera elección del presidente Obama, esa pared se transformó en una puerta, pero la puerta estaba apenas entreabierta. Entonces surgió la pregunta: ¿se abrirá de una patada o se cerrará de un portazo? .. PARA LEER EL CONTENIDO COMPLETO DE LA NOTA SUSCRIBITE A BRECHA DIGITAL, arriba a la derecha.