El paro general en Argentina
La fracción de la Confederación General del Trabajo (cgt) encabezada por el camionero Hugo Moyano, otro sector liderado por el gastronómico Luis Barrionuevo, el gremio de Trabajadores Rurales de Gerónimo Venegas, referente del ex gobernador de la provincia de Buenos Aires Eduardo Duhalde, la fracción de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) liderada por el estatal Pablo Micheli, las fracciones de la izquierda trotskista nucleadas en los partidos Obrero y de Trabajadores Socialistas, por un lado y la Federación Agraria Argentina y la Sociedad Rural, por otro, participaron de un paro general realizado el martes 20. Semejante reunión variopinta fue apoyada, además, a la distancia, por varios partidos políticos con representación parlamentaria, desde la derecha de Mauricio Macri hasta la centroizquierda de Hermes Binner y Pino Solanas. El reclamo, como sus promotores, fue variado, e incluía una suba del mínimo no imponible del impuesto a las ganancias (empresarios), la universalización de las asignaciones familiares (Moyano y Micheli) y la devolución de una deuda del tesoro nacional con las obras sociales regenteadas por los sindicatos (Moyano).
A diferencia de otros paros generales cuya concentración culminaba en la Plaza de Mayo con un discurso de barricada, la modalidad adoptada esta vez fueron los cortes en los accesos a la ciudad de Buenos Aires, que amaneció desierta, y una cobertura en cadena nacional permanente por medio de la televisión no oficial. No hubo discurso central, para que cada convocante pudiera reivindicar su cuotaparte en lo que consideraron un triunfo. En las ciudades del interior el paro incluyó manifestaciones y columnas de trabajadores por las principales calles y avenidas, y reclamos puntuales a los gobiernos provinciales.
El acatamiento de la medida se hizo sentir con masividad teniendo en cuenta que junto a Moyano se alinearon los dirigentes ligados al transporte público, lo cual da una idea de la parálisis observada en las calles céntricas de la capital. Sin embargo, también marca la dispersión del movimiento obrero y la errática política de sus dirigentes, que no posaron para la foto junto a los patrones de la Sociedad Rural, pero aceptaron su apoyo.
Junto al gobierno se alinearon la otra fracción de la cta, encabezada por el docente Hugo Yasky, y el sector de la cgt liderado por el metalúrgico Antonio Caló, quienes festejaron las respuestas de la presidenta Cristina Fernández durante un acto en la tarde del mismo martes. “Estos no son los dirigentes gremiales que querían Perón y Evita”, y “me gustaría ver a estos sindicalistas más preocupados por defender los puestos de trabajo”, disparó la presidenta desde un escenario, como cierre de la jornada de protesta.
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