Pánico en la península
- Última actualización en 13 Diciembre 2012
- Escrito por: Elena Lorente desde Roma
La reaparición del ex premier Silvio Berlusconi en el campo político y la prometida renuncia del primer ministro italiano Mario Monti sembraron el pánico ayer en el mercado de valores, como lo demostró la marcha de la Bolsa de Milán y de los bonos del Tesoro italianos. Se puso en peligro una vez más la enclenque economía italiana y, por lo visto, también la europea, ya que la bolsa española también sintió los efectos del cimbronazo. La diferencia entre los bonos del Tesoro italianos a diez años y sus similares alemanes, que son considerados un indicador importante de la estabilidad de la economía, superó ayer los 353 puntos, mientras el 3 de diciembre había conseguido bajar a 296 puntos de los 575 que mostraba hace un año, cuando Monti se hizo cargo del gobierno. Pero no sólo eso.
La reacción de los mercados a la renuncia de Monti, anunciada el sábado al presidente Giorgio Napolitano, era la novedad más esperada en Italia al comenzar esta semana. Monti dijo que renunciaría cuando la ley de presupuesto fuera aprobada por el parlamento. Y al parecer lo será en los próximos días.
Su decisión fue provocada por una virtual falta de colaboración del Pueblo de la Libertad (pdl, el partido de Berlusconi), que anunció que votaría en el parlamento la ley de presupuesto pero no así otras en discusión. Al no tener el apoyo de la mayoría en las cámaras, el gobierno de Monti requiere los votos de los dos partidos mayoritarios (pdl y pd, Partido Democrático) para gobernar. De no lograrlo, el presidente Napolitano estaría obligado a disolver el parlamento y llamar a elecciones rápidamente. Este es probablemente el objetivo primordial de Berlusconi, por varias razones, entre ellas mantener la actual ley electoral –inventada por él y sus seguidores–, que podría ofrecerle alguna posibilidad más de ganar en las próximas elecciones.
Pero la amenaza de Monti ha sido considerada por algunos políticos, incluso del pdl, como demasiado apresurada. Hay quienes en cambio la consideran una medida de presión de parte del primer ministro, como si dijera: “Si me voy, se cae todo; mejor que se dejen de embromar”.
No sólo Italia teme el retorno de Berlusconi y la renuncia de Monti. El presidente del Parlamento Europeo, el socialdemócrata Martin Schulz, fue lapidario: “Berlusconi amenaza la estabilidad de Italia y de la Unión Europea”, dijo, mientras el portugués José Manuel Barroso, presidente de la Comisión Europea, subrayó que “hay necesidad de una Italia fuerte y estable”. Para el ministro de Economía y Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble, parece no tener importancia quién esté en el gobierno porque, dijo, lo importante es “que Italia respete sus compromisos”, aunque la canciller Angela Merkel ha subrayado varias veces que con Monti siempre hubo una buena comunicación, en tácita alusión a la incomunicación que reinó durante el período de Berlusconi. Hasta L’Osservatore Romano, el diario del Vaticano, manifestó sus miedos titulando: “Europa teme la crisis política en Italia”.
Las reacciones de la prensa europea no fueron menos punzantes. “El retorno de la momia”, tituló el diario francés Libération, mientras el multinacional diario económico Financial Times habló de un Berlusconi “sin pudor”, porque si lo tuviera, dijo, “dejaría de jugar con el presente de su propio país”. El periódico alemán Suddeutsche Zeitung lo calificó como “el espíritu maligno de Italia” y de “irresponsable”, mientras el español El País dijo que Berlusconi “está dispuesto a morir matando”.
Por su parte, exponentes del partido de Berlusconi, quizás para darle un poco de seriedad a la reaparición de su líder, dijeron que en los próximos días harán una rueda de prensa con “cifras en la mano” para demostrar que todos los indicadores económicos empeoraron desde que Monti está al frente. Lo cierto es que el lunes 10 el Istat, el instituto de estadísticas de Italia, anunció que poco más del 28 por ciento de la población italiana se encuentra al borde de la pobreza.
Berlusconi, siempre sonriente, no perdió la oportunidad de tirar algún dardo contra su principal opositor, el pd, ofreciéndole a Matteo Renzi, el segundo clasificado en las pasadas primarias de ese partido, un lugar dentro del pdl. “A mí no me comprás”, le respondió el joven alcalde de Florencia, aludiendo a la vieja fama de Berlusconi de comprar, literalmente hablando, a los parlamentarios de la oposición cuando quería aprobar una ley. n
(Tomado de Página 12, por convenio.)

