Vía libre para los cubanos

Desde el lunes 14 los cubanos pueden salir libremente de la isla, salvo algunas categorías de ciudadanos, como los deportistas de elite, los militares, ciertos funcionarios y profesionales considerados “vitales” por distintas razones (de seguridad o de “desarrollo nacional”). Éstos deberán seguir solicitando un permiso de salida al gobierno. El resto ya no –les bastará con el pasaporte vigente–, al tiempo que también podrán volver libremente al país los cubanos que lo abandonaron (unos 2 millones en cinco décadas, 80 por ciento de los cuales viven en Estados Unidos), incluidos deportistas de alto nivel y profesionales. Por otro lado, quienes se radiquen en el exterior conservarán sus derechos y propiedades en la isla, con lo que desaparece la figura del “emigrante definitivo”. “Con la entrada en vigor de la actualización de su política migratoria, Cuba dio un paso más para lograr que los movimientos migratorios sean de forma legal, ordenada y segura”, y apunta a “fortalecer su relación con la emigración”, comentó el diario oficialista Granma.
Los cubanos estarán sometidos ahora a las restricciones que les imponen “del otro lado”. Sólo 15 naciones (en su mayoría del antiguo “bloque socialista” e islas caribeñas) no les piden visa, “pero no son destinos preferentes”, afirmó Antonio Aja, director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana y especialista en temas migratorios. Aja no cree que con el fin de las restricciones para los viajes se produzca una avalancha en los aeropuertos en un sentido o en otro. “Estamos viviendo una era de migración selectiva, controlada, y por tanto no podemos pensar que los cubanos vamos a ser la excepción. Aumentará el número de solicitudes para obtener un pasaporte, quizás el número de solicitudes de visas, pero también la rigurosidad por parte de los países receptores”, dijo. “No perdamos de vista que estamos hablando de un fenómeno social, demográfico, particular, sociológico, político, protagonizado por seres humanos que hacen un análisis del costo de la decisión y sobre esa base viene el comportamiento”, agregó, antes de descartar también que haya oleadas de retornados. “Cuba es una sociedad con grandes carencias”, señaló. Por otro lado, dijo que el costo del pasaporte (unos cien dólares) y de los pasajes (500 dólares como mínimo por un billete de avión a Estados Unidos) también puede disuadir a muchos.
El anuncio cubano no movió un pelo a las autoridades migratorias estadounidenses, que calificaron la medida como “congruente con la Declaración Universal de los Derechos Humanos”, pero dijeron que mantendrán el cupo acordado con las autoridades de la isla: unas 20 mil visas al año. Según una nota publicada en Granma, durante las dos administraciones de George W Bush el cupo no fue cubierto, pero desde que Barack Obama llegó al gobierno, en 2009, se lo ha respetado.

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