El incendio de la discoteca gaúcha
Fue prácticamente una copia del incendio de Cromañón, la disco argentina en la que murieron más de 190 personas hace unos años: el local bailable de la ciudad riograndense Santa María –cercana a Porto Alegre– que se incendió el sábado no contaba con habilitación, hubo imprudencia de parte de uno de los músicos –que encendió una bengala en su interior–, no había más de una salida, que además estaba bloqueada y mal señalizada (decenas de jóvenes murieron asfixiados en los baños, cuyas puertas confundieron con las de salida), el techo estaba demasiado bajo, y los componentes químicos del material utilizado para el aislamiento acústico eran particularmente tóxicos. Todo casi igualito a Cromañón. Resultado: 235 jóvenes, en su gran mayoría estudiantes universitarios, algunos de ellos extranjeros, murieron el fin de semana en la discoteca Kiss. El martes 29 los dos dueños de la discoteca y dos de los integrantes de la banda musical (llamada Gurizada Fandangueira) habían sido detenidos por la policía y una marcha había reunido a miles de personas en el centro de la ciudad en reclamo de justicia. Uno de los propietarios intentó suicidarse. La presidenta Dilma Rousseff, que debió abandonar antes de su culminación la cumbre de la celac en Chile, dijo que “no admitirá” negligencias como las que llevaron a la tragedia de Santa María en las ciudades que deben recibir partidos del Mundial de 2014. “Hay que extremar las medidas de seguridad en todos los locales que organizan espectáculos públicos, sean grandes como estadios, pequeños o medianos, como esta discoteca”, dijo un jerarca del Ministerio del Interior brasileño. Kiss tenía capacidad para unas 2 mil personas y no se sabe aún a ciencia cierta si estaba desbordada.
Santa María es una ciudad básicamente universitaria: 10 por ciento de su cuarto de millón largo de habitantes son estudiantes de la Universidad Federal de Santa María. Es también sede de cuarteles del Ejército y de una base de la Fuerza Aérea.
No es una ciudad rica (su ingreso por habitante está bastante por debajo de la media gaúcha de casi 24 mil reales), pero tampoco es particularmente carente en cuanto a infraestructuras: según informes de prensa, la asistencia a las víctimas en la discoteca (tanto de bomberos como de personal médico) fue rápida y eficaz y contó con los medios adecuados, un punto que marcó cierta diferencia con el caso Cromañón.
Ayer jueves la policía confirmaba que una bengala fue la causante del incendio, que comenzó en el cielorraso de la discoteca. “¿Qué es lo que hace que seamos tan temerarios, tan inconscientes, tan irresponsables, sabiendo lo que había pasado en Argentina apenas unos meses antes? ¿Es que acaso no tenemos memoria?”, se peguntaba una joven escapada de la discoteca.
El gobierno de Brasil, por otra parte, calificó de “resabios de mentalidad colonial” las críticas que recibió el país desde el exterior. Desde Estados Unidos y Europa se cuestionó la capacidad de Brasil en materia de seguridad para los grandes espectáculos, a poco del Mundial de 2014 y de los Juegos Olímpicos de 2016. “Esta tragedia no tiene nada que ver con el Mundial. Ha habido hecho similares en Francia, en Japón, en Estados Unidos, en China, ¡y por qué nadie se pregunta si estos países con capaces de organizar una copa del mundo”, dijo Luis Fernandes, representante del gobierno en el comité organizador del Mundial.