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Presidencia cubana, la novedad de la Celac

Las cumbres presidenciales no son por lo general precisamente lugares de innovación o de generación de “novedades”. La de la semana pasada en Chile de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y del Caribe (Celac), una “oea sin Estados Unidos y Canadá”, no fue la excepción. Salvo por dos cosas: su propia realización, al consolidar un instrumento muy nuevo (esta era su primera reunión al más alto nivel) surgido a iniciativa del venezolano Hugo Chávez; y el hecho de que La Habana ejercerá su presidencia pro-témpore durante un año. “Que el cubano Raúl Castro reciba este honor de manos del chileno Sebastián Piñera demuestra el camino que ha recorrido América Latina en estos últimos años”, dijo en Santiago la presidenta argentina Cristina Fernández. Nunca Cuba había obtenido la presidencia de una instancia regional de este porte en los últimos 50 años. “Asumimos el compromiso de trabajar por la paz, la justicia, el desarrollo, la cooperación, el entendimiento y la solidaridad entre los latinoamericanos y caribeños”, dijo Raúl Castro al asumir el mandato.
La idea de la Celac comenzó a tomar forma en la Cumbre de América Latina y el Caribe sobre Integración y Desarrollo que se realizó en Brasil hace cinco años, la primera reunión hemisférica de alto nivel realizada sin las potencias norteamericanas anglófonas. Dos años después, en 2010 y en México, la Celac ya tenía nombre, y recibió su bautismo en 2011 en Caracas.
Según fuentes de la diplomacia cubana citadas por la agencia ips, La Habana podrá en este año “poner a prueba sus concepciones de la integración regional y de la cooperación entre países con sistemas y gobiernos de muy distinto signo”. Desde hace ya varios años Cuba intenta sumarse a los organismos de integración latinoamericanos, más aun desde que la región emprendió el camino de autonomizarse de la tutela estadounidense, con la constitución de la Unasur y luego de la Celac. “Fortalecer, expandir y armonizar esos organismos y agrupaciones es el camino escogido por Cuba; no la peregrina ilusión de regresar a una organización (la oea) que no admite reforma y que ya ha sido condenada por la historia”, dijo Raúl Castro.
Desde la Celac Cuba intentará “demostrar que una idea distinta de la cooperación entre países, atenta a principios de solidaridad, por ejemplo, puede ser implementada”, dijo el canciller Bruno Rodríguez en Santiago. Y puso como ejemplo de esa concepción la asistencia que La Habana brindó a un Haití devastado por el terremoto, en 2010, enviando “de manera totalmente desinteresada a brigadas de médicos”.
Por otro lado, todos los comentarios de prensa concuerdan en que el otro hecho destacable en Santiago fue el papel jugado por la canciller alemana Angela Merkel durante la cumbre entre la Celac y la Unión Europea. “Demostró ser realmente la jefa de Europa”, dijo el diario chileno El Mercurio, que destacó cómo la gobernante teutona se prodigaba en reuniones de todo tipo. Pero Merkel sacó a relucir en sus discursos los viejos sermones primermundistas en relación con América Latina, aggiornados por la crisis, al pedir a los países de esta región que abran sus mercados a los productos de los países “con mayores lazos históricos con esta zona, como España y Portugal”. En nombre de la solidaridad…

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