Ejecución de militantes sociales
En los años setenta la dictadura brasileña solía incinerar en las plantaciones de caña de azúcar del estado de Rio de Janeiro a opositores que había secuestrado y asesinado. Al menos diez militantes de izquierda fueron hechos desaparecer de esa manera en la Usina Cambahyba, un complejo agrícola industrial de varias estancias y más de 3.500 hectáreas en el área de Campos dos Goytacazes, según admitió un ex agente del famoso Departamento de Orden Político y Social, Claudio Guerra, en su libro Memorias de una guerra sucia. A fines de enero pasado, Cícero Guedes, un dirigente local de los sin tierra que estuvo en el origen de la ocupación de varios predios improductivos de ese mismo lugar por unas 100 familias que permanecen acampadas, fue asesinado de al menos diez balazos por “desconocidos”. Guedes, de 54 años y padre de cinco hijos, había llegado a Rio desde el estado de Alagoas, donde había trabajado durante años como cortador de caña de azúcar. Incorporado al mst desde 1996, promovía los cultivos ecológicos en el área y luchaba contra la utilización de productos tóxicos en la agricultura. “Era una figura muy simbólica, referente de la producción agroecológica, y con ello quisieron dar un mensaje muy fuerte al mst, que está organizando a los trabajadores por la tierra en la región”, dijo Marcelo Durao, dirigente nacional del movimiento, a la periodista Fabiana Frayssinet. “Estamos ante un enfrentamiento con las fuerzas opresoras de la región”, agregó. El complejo es actualmente propiedad de los herederos del ex vicegobernador de Rio de Janeiro Heli Ribeiro Gomes, con cuya complicidad contó el ex agente Guerra para hacer desaparecer los cuerpos de los militantes asesinados bajo la dictadura. “Se dice que se trató de diez, pero se puede suponer que hubo muchos más”, señaló Durao. Frayssinet entrevistó también a Marcos Pedlowski, profesor de la Universidad Estatal del Norte Fluminense, especializado desde hace 15 años en la conflictividad social en el campo brasileño y autor del libro Desmontando el latifundio. Saga de la reforma agraria en el norte fluminense, para quien la ejecución de Guedes “es claramente un intento por quebrar la organización, y no es una disputa pequeña”, y al diputado de ese estado por el Partido Socialismo y Libertad Marcelo Freixo, según el cual “el telón de fondo del crimen es la lentitud de la justicia federal” en hacer efectiva la entrega de predios ya declarados improductivos, y por ende factibles de ingresar en la reforma agraria –como los de la usina carioca–, a los campesinos sin tierra. “Los latifundios de esa región de procesamiento de caña están en bancarrota, con deudas al Estado en un área de gran concentración de pobreza y sin tierra. Fue un asesinato grupal, una emboscada…, y no se llevaron nada. Claramente fue una ejecución.”
Según un informe del Ministerio de Trabajo de 2009 citado por la periodista, Campos dos Goytacazes es la región de Brasil con mayor número de casos de trabajadores en condiciones análogas a la esclavitud en pleno siglo xxi. Campos es además la zona con mayor concentración de la propiedad de la tierra del estado de Rio de Janeiro y es considerada feudo de movimientos de extrema derecha como la ultracatólica Tradición, Familia y Propiedad, ya disuelta.
“La muerte de un líder ejemplar como Guedes muestra el grado de impunidad y de parálisis de la reforma agraria, especialmente tras la llegada al gobierno de Dilma Rousseff”, dijo Durao a ips. De acuerdo al mst, bajo el actual gobierno aumentó la concentración de la propiedad de la tierra, e incluso su extranjerización.