Brecha Digital

Fútbol, dictadura y política

Brasil
La impunidad de que han gozado en Brasil militares y civiles ligados a la dictadura ha llevado a que en los más altos cargos del Estado y de organizaciones privadas que tienen un poder casi equivalente pululen personajes con un pasado negro. Es el caso del actual presidente de la Confederación Brasileña de Fútbol (cbf), José María Marín, que como predecesores suyos en el cargo –baste recordar a João Havelange– mantuvo muy fuertes vínculos con la dictadura. Marín está siendo investigado como uno de los responsables del asesinato del periodista Vladimir Herzog, en octubre de 1975 en un cuartel, un hecho que según los historiadores marcó un antes y un después en el devenir del régimen. Por entonces Marín era conocido por reclamar “mano dura” contra los periodistas opositores.
Ivo Herzog, hijo de Vladimir, lidera una movilización ciudadana para destituir a Marín de un puesto que le da una visibilidad diaria y que es de la mayor importancia de cara a la cercana Copa de las Confederaciones, que se disputará en junio próximo, y al Mundial de 2014.
Cuando el asesinato de Herzog, Marín era diputado estadual por la Alianza Renovadora Nacional (Arena), un partido creado en 1965 por políticos afines a la dictadura instalada un año antes tras el derrocamiento del presidente constitucional João Goulart. En los días previos a la muerte del periodista, Marín había exigido en la Asamblea Legislativa de San Pablo mayor rigor de las autoridades para “extirpar a los comunistas” de tv Cultura, un canal local.
Herzog era uno de los editores del canal, y fue intimado a comparecer por el Destacamento de Operaciones de Inteligencia-Centro de Operaciones de Defensa Interna, el organismo militar encargado de la represión a los opositores a la dictadura. El periodista se presentó a la convocatoria, fue torturado en un cuartel, y murió. El gobierno informó en un primer momento que se había suicidado, pero los colegas de Herzog y autoridades de la comunidad judía (Herzog era judío) se movilizaron y pudieron probar que había sido asesinado.
Recientemente, 37 años después de los hechos, el Estado brasileño modificó el certificado de defunción de Herzog y reconoció que había sido víctima de la represión. Marín continuó manteniendo vínculos con la extrema derecha en los años siguientes. En el parlamento estadual se lo recuerda por sus elogios reiterados a Sérgio Fleury, uno de los jefes policiales más violentos de la época de la dictadura, y a su equipo de torturadores. Fleury murió al caer de un barco, un sospechoso “accidente” que muchos atribuyeron a militares deseosos de cerrarle la boca para evitar que se conocieran episodios particularmente macabros de la dictadura.
Marín es presidente de la cbf desde 2012, cuando remplazó a Ricardo Teixeira, acusado de una serie de irregularidades durante su gestión de más de 20 años. Ivo Herzog reclama tanto a Joseph Blatter –el presidente de la fifa que se movió mucho para pedir la destitución de Teixeira– como a la presidenta Dilma Rousseff, que “bien sabe la historia de Marín”, que presionen para desplazar a “este siniestro personaje”. La petición de Herzog ha recibido hasta comienzos de esta semana el apoyo de unas 30 mil personas. 

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