Los trasfondos del “caso Alfon”
14 de noviembre de 2012, día de huelga general en España. Alfon, un chico de 21 años, deja su casa cuando aún no ha salido el sol. Se encamina junto a Daira, su novia, a casa de su tío para ir juntos a los piquetes de la huelga. A unos metros de la puerta la policía nacional les da el alto y les piden identificarse. Estamos en el madrileño barrio de Vallecas, barrio obrero definido por la fuerza de sus colectivos sociales ya desde los años del franquismo. En otras huelgas Alfon ha tenido que identificarse hasta 18 veces en una sola noche. El joven se identifica, pero algo va mal. No va a ser una de muchas, no se trata esta vez de algo rutinario. Uno de los policías de pronto saca una bolsa y le pregunta a Alfon si es suya. Alfon la mira, ve dentro unos sprays de pintura y le contesta que no. La noche adquiere una nueva dimensión cuando de repente la calle se llena de furgones de policía y le comunican que está detenido, que será conducido junto a Daira a la comisaría.
24 de enero de 2013. 56 días después, a las 18 horas, Alfon sale de la prisión de Soto del Real. Dos meses en los cuales el joven ha estado encerrado en régimen fies, régimen especial de internamiento que en 2009 una sentencia del Tribunal Superior de justicia declaró ilegal por vulnerar el derecho de los presos y exceder las competencias de los reglamentos penitenciarios. El régimen fies se aplica, entre otros, a casos de pertenencia a grupos de terrorismo internacional, grupos violentos dedicados al narcotráfico o al crimen organizado. Su origen está vinculado al control penitenciario de los miembros de eta. En estos dos meses Alfon vive incomunicado, en la prisión tan sólo puede hablar unos minutos a la semana con su madre, en conversación vigilada y grabada. Se alimenta dentro de la celda, y sólo sale al patio dos horas al día. Fuera, en más de 30 ciudades surgen concentraciones pidiendo la libertad de Alfon. Siete partidos políticos con representación parlamentaria elevan un escrito al ministro del Interior. En el Parlamento de Andalucía se exigen explicaciones mediante una acción directa de los parlamentarios de Izquierda Unida. El 15 M se moviliza y comienzan numerosas convocatorias, ruedas de prensa, concentraciones y marchas hasta la cárcel. Se convoca una jornada de lucha internacional el pasado 28 de diciembre en las puertas de diferentes embajadas españolas. La familia de Alfon recibe el apoyo de las Madres de Plaza de Mayo. Sólo en su barrio se llegan a concentrar hasta 4 mil personas en apoyo.
Alfon es retenido acusado de portar “explosivos” en la bolsa que supuestamente le fue intervenida aquella noche por la policía, de ahí su vinculación al terrorismo, de ahí su internamiento especial. Dos meses después queda en libertad imputado por varios delitos.
El mismo día de la detención de Alfon, la policía nacional ya entraba en la sede de Bukaneros, un grupo de jóvenes que se articula como hinchada del Rayo Vallecano, equipo de fútbol que actualmente milita en la primera división española.* Alfon lleva años militando en Bukaneros. Como otros muchos jóvenes del barrio ha llevado la pasión por su equipo y sus inquietudes políticas hacia un mismo espacio. En España es muy común que las hinchadas de los equipos de fútbol estén vinculadas con la ultraderecha y el fascismo. Apenas algunos grupos se han constituido desde un activismo político y social desde la izquierda y el anarquismo. Entre ellos los “pieles rojas” (Riazor Blues) del Deportivo de la Coruña, los Celtarras del Celta de Vigo, las Brigadas Amarillas del Cádiz, los Biris Norte del Sevilla (la hinchada más antigua de España) y por supuesto los Bukaneros, grupo autodefinido como antifascista, anticapitalista y antirracista. Son una minoría dentro de un ambiente donde cada domingo abundan los símbolos fascistas, la xenofobia y la violencia ultranacionalista.
La policía registra la sede de Bukaneros, incauta material informático, de cocina, deportivo, cascos de motos o palos de madera. Se acusa al grupo de tener herramientas para enfrentarse a la policía en la jornada de huelga general. El grupo replica que son útiles corrientes, para animar al equipo, además de que fueron encontrados en la sede y se usaron en esa misma jornada. Del mismo modo, la policía investigará la vinculación de Alfon con “La Traba” Centro Social Ocupado Autogestionado en algunas de cuyas actividades ha participado. Se trata de un centro social joven, abierto a todo el vecindario de Arganzuela (Madrid) para realizar actividades políticas, culturales y deportivas.
El miércoles 6 la policía nacional detiene a 13 bukaneros en una operación sin precedentes, en la que acusa al colectivo de asociación criminal. Las autoridades de Madrid, especialmente Cristina Cifuentes, delegada del gobierno en la capital, calificarán al grupo como enemigo público. Una semana después, el juez deja a los 13 retenidos en libertad sin cargos y sin medidas cautelares.
De todas formas, tendríamos que preguntarnos por las muchas sombras de este proceso. ¿Por qué Alfon es puesto en libertad si fue detenido en posesión de explosivos? Si la judicatura ha sido incapaz de encontrar la más mínima prueba que vincule la bolsa con el detenido, ¿quién colocó allí la bolsa?, qué policía, bajo que órdenes y bajo qué estrategia. La libertad de Alfon, que sigue imputado por otras causas vinculadas a la violencia policial, es prueba suficiente para relacionar a estamentos de las fuerzas de seguridad y a los responsables políticos que haya detrás de ellos.
La libertad de Alfon se produjo el mismo día que la de Carromero, el líder de las juventudes del Partido Popular que había sido trasladado de una prisión cubana a España mediante un acuerdo de extradición. A los pocos días de llegar a España para cumplir su condena, Esperanza Aguirre, alma máter de la derecha española, pidió públicamente el indulto de Carromero, no tanto por la causa del delito cometido, sino por no reconocer validez alguna a la justicia cubana. Carromero consigue no pisar más la prisión tras dos semanas retenido. ¿Había que soltar a Alfon para poder soltar a Carromero? Es posible. En todo caso, hubiera sido insostenible el clamor popular en caso de que Alfon hubiera permanecido retenido, tras toda esta desfachatez con que se ha llevado el caso de Carromero, acusado de homicidio involuntario y de espionaje político en Cuba.
El intento de debilitar a los movimientos antisistema de los jóvenes de Vallecas sigue en marcha. Pero las consecuencias no están siendo las esperadas por aquellos que tratan de criminalizar este activismo de base. Con el caso de Alfon se ha dado uno de los mayores apoyos contra la represión policial y judicial en toda la historia de la democracia española.
La madre de Alfon, Elena Ortega, junto a otras muchas madres de Vallecas, ha constituido el grupo Madres contra la Represión. Tras años observando las detenciones arbitrarias de sus hijos, la violencia y la persecución callejera por parte de la policía, han decidido organizarse. El objetivo es estar presente, en primera línea, en las manifestaciones y acciones de los grupos de izquierdas y anarquistas en los que militan sus hijos. Impedir las acciones policiales y denunciar públicamente los casos de represión de los que son testigos. Iniciativas similares han tenido lugar en otras partes de España.
La semana pasada se enfrentaron en la liga los cuatro equipos con hinchadas antifascistas. El Sevilla goleó al Celta (4-1) y Deportivo y Rayo decidieron no agredirse (0-0). Ahora ya sabemos que fútbol no es fútbol. Es mucho más, y a veces duele. ¿Y el Cádiz? ¿Cómo quedó el Cádiz? Mejor ni preguntes.
* En ese equipo jugó en los años setenta Fernando Morena.