Abdulá Ocalán, el líder del Partido de los Trabajadores de Kurdistán (pkk), encarcelado desde 1999 en la isla prisión de Imrali, en Turquía, pidió a sus huestes abandonar la lucha armada y que se replieguen hacia el Kurdistán sur, fuera de Turquía. “Hemos llegado a una fase en la que las armas deben callar (...) los elementos armados deben retirarse fuera de las fronteras de Turquía”, manifiesta Ocalán en un mensaje que leyó un diputado kurdo en Diyarbakir, la capital kurda, ante más de un millón de personas. “Hoy es el inicio de un nuevo tiempo. Un tiempo en el que comienzan los derechos democráticos, la libertad y la igualdad. Las armas deben de callar. El derramamiento de sangre turca y kurda se detendrá. No serán las armas sino la política la que hable. Éste no es un tiempo de guerra y lucha, sino de alianzas y compromisos. No es el fin de la lucha. Es el comienzo de una nueva lucha”, sostuvo el líder del pkk, condenado a cadena perpetua, y que hace meses viene negociando con Ankara para encontrar una salida política a la “cuestión kurda”.
Ocalán fue respaldado de inmediato por la dirigencia de su partido. El actual comandante del grupo guerrillero, Murat Karayilan, dijo que “todos deben saber que el pkk está dispuesto tanto a la guerra como a la paz. Confiamos en nosotros mismos, en nuestra fuerza y nuestras posibilidades, para liberar Kurdistán, pero no queremos guerra a toda costa: si los dirigentes del Estado turco están preparados para ello, nosotros también estamos dispuestos a liberar Kurdistán por vías pacíficas”.
Recep Tayyip Erdogan, el primer ministro turco, vio como “un gran avance” la declaración de Ocalán. “Si a partir de ahora no hay acciones armadas de parte del pkk, nuestras tropas no emprenderán operaciones militares”, sostuvo la semana pasada. Desde el sábado está en vigencia un cese al fuego, anunciado por el pkk. Está ahora en discusión una amnistía a los presos kurdos, reclamada por el pkk, rechazada de plano por la oposición turca y aceptada en parte por el gobierno (admite liberar a algunos presos pero no a todos).
La lucha por la autonomía de los 15 millones de kurdos que viven en Turquía se inició en 1984 y ha provocado la muerte de unas 50 mil personas desde entonces. Se calcula que el pkk tiene actualmente en sus filas a unos 5 mil combatientes, más de la mitad de ellos refugiados en las montañas del norte de Irak, que Turquía ataca sistemáticamente.
El pkk ya no exige un Estado kurdo independiente, sino que pide una “Turquía democrática” en la que ambos pueblos –el turco y el kurdo– convivan, pero en la que los kurdos cuenten con un estatuto especial.
Los kurdos son la minoría étnica más numerosa sin Estado propio. Descendientes de los medos, viven desde hace más de 30 siglos en los 500 mil quilómetros cuadrados que forman el Kurdistán, desde los montes Taurus, en Turquía, a los Zagros del oeste iraní y el norte de Irak. En total suman unos 35 millones de personas: 15 millones en Turquía, 10 millones en Irán, 6,5 millones en Irak, 2 millones en Siria y un millón en Armenia.
El llamamiento de Ocalán obtuvo eco en los medios de prensa ligados al movimiento independentista vasco, que hoy apuesta a la vía política para lograr la separación de Euskadi en España.