Berlusconi, la resurrección

Italia tiene gobierno

Dos meses después de las elecciones legislativas que dejaron un parlamento dividido en tres, imposibilitando la formación de un gobierno mínimamente coherente, Enrico Letta, nuevo líder del centroizquierdista Partido Democrático (pd) logró constituir gabinete en base a un acuerdo político con la centroderecha de Silvio Berlusconi, que se impuso de hecho como el gran ganador de la pulseada abierta en febrero. El magnate, que hace menos de un año aparecía como prácticamente en la lona y políticamente hundido, salió a flote, primero con un resultado electoral inesperado y luego imponiendo condiciones a un gobierno “de unión nacional”.

Berlusconi obligó al nuevo equipo de Letta, por ejemplo, a renunciar a un impuesto sobre la propiedad pagado desde hace décadas por los italianos pero que el Cavaliere había eliminado en una de sus gestiones, antes de que el gobierno “técnico” de Mario Monti lo reinstalara por sugerencia de la Unión Europea. Berlusconi fue también quien impuso la reelección del octogenario Giorgio Napolitano, un ex comunista muy moderado, como presidente de la república y había planteado la formación de un “gobierno de salvación nacional” apenas terminadas las elecciones legislativas, como forma colateral de salvarse de los innumerables juicios que debe enfrentar y de aparecer como “salvador de un país en crisis”, tal cual se presentó esta misma semana. Lo que no logró por el momento el líder del Pueblo de la Libertad fue ingresar él mismo al Ejecutivo: Letta designó, sorpresivamente, a un gabinete “joven”, de una media algo inferior a los 50 años e integrado por cuadros de recambio que hasta ahora no habían figurado en los primeros planos de la política italiana. La mayor novedad la constituyó la encargada de la cartera de Inmigración, Cecile Kyenge, de origen congolés, la primera mujer negra en formar parte de un consejo de ministros en la historia italiana.
Pero si la crisis política más acuciante se resolvió, el panorama no es tan alentador. Nadie se fía demasiado de la solidez del respaldo de Berlusconi a un Letta que se propone de todas maneras llevar a cabo algunas reformas e impulsar una línea económica que no son del mayor agrado del magnate. Por otro lado, Izquierda, Ecología y Libertad, aliado del pd, se negó a dar sus votos en el parlamento al gobierno de unión con Berlusconi, y en el propio pd la postura “realista” del sector mayoritario es resistida por una fuerte minoría. En la derecha, la xenófoba Liga Norte, que hasta ahora había sido el principal socio de Berlusconi, aunque en los últimos tiempos tomó distancia con el multimillonario, también votó en contra del nuevo gabinete, lo mismo que el movimiento Cinco Estrellas del cómico Beppe Grillo, el tercer partido italiano en número de electores.
Por otro lado, la política de relanzamiento de la economía que Letta pretende implementar lo coloca en la vereda opuesta de una Unión Europea hegemonizada por el gigante alemán. Apenas ratificado por el parlamento, el primer ministro italiano salió de gira por la región: obtuvo el apoyo del presidente socialista francés, François Hollande, pero como era previsible chocó con la canciller germana, Angela Merkel, que le reclamó austeridad, austeridad y austeridad. “Las políticas que estimulen el crecimiento económico no pueden esperar”, dijo sin embargo Letta, citando el “terrible incidente” ocurrido el lunes en las inmediaciones de la sede del gobierno, en el que un desocupado desesperado hirió a dos policías, uno de ellos de gravedad. Los sindicatos, por su lado, quieren ver para fijar posición.

 

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