Brecha Digital

Otro viejito

Se llama Laszlo Csatary, es húngaro, tiene 97 años, y es acusado de complicidad en la muerte de más de 15.700 judíos durante la Segunda Guerra Mundial, ya que ayudó a los nazis a deportarlos al campo de exterminio de Auschwitz y torturó personalmente a muchos.
El criminal de guerra, condenado a muerte en Checoslovaquia al fin de la guerra, pero que se había fugado, había sido descubierto 15 años atrás en Canadá, donde vivió décadas bajo una identidad falsa como marchand de arte. Desde entonces se supone que residía en su país, también con nombre falso (“Smi­­th”, se podía leer en el buzón de su apartamento).
Efraim Zuroff, director de la oficina del Centro Wiesenthal en Israel, dijo que llegaron a localizar a Csatary por datos aportados por un informante al que se le pagó una recompensa de 25 mil dólares. Zuroff habló del historial del genocida que durante la guerra se desempeñaba como jefe de policía de una zona de Eslovaquia ocupada por Hungría. Csatary era militante de Cruz de Flecha, un grupo filonazi que dio un golpe de Estado en Budapest muy poco antes del fin de la guerra, en 1944, y de inmediato se puso a hacer los deberes: más de 450 mil judíos fueron deportados desde Hungría a Alemania en el lapso de un año, y la gran mayoría fueron asesinados. Csatary dirigió entonces el campo de concentración en la ciudad de Kosice y también jugó un papel central en la guetización de los judíos. Testimonios de sobrevivientes aseguran que el húngaro era particularmente duro con las mujeres del gueto, a las que humillaba y obligaba a cavar trincheras con las manos desnudas.
A los periodistas del periódico inglés que quisieron entrevistarlo en su apartamento en Budapest, Csatary les dijo que era inocente de todo de lo que lo acusaban, y que en todo caso sólo cumplía órdenes. n

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