Si esta no es la crisis

“No queda mucho para la medianoche cuando Pedro, un jubilado de 70 años, se acerca a un Carrefour Market en el centro de Madrid y deja discretamente su carro de dos ruedas frente a la puerta. Unas semanas antes, el gerente dio la orden a los trabajadores de sacar la basura justo cuando pase el camión de recogida, de modo que nadie pueda llevarse nada de los contenedores.

Pedro no quiere llamar la atención y espera que, como cada semana, los empleados hagan la vista gorda y le permitan coger algo de la comida ‘que hay por arriba, sin rebuscar demasiado’.” Así comienza una nota del diario digital español Público, que el domingo pasado destacaba el aumento notorio del número de personas que noche a noche se agolpan ante los contenedores de basura de los supermercados para recuperar restos de comida (“sobre todo frutas y verduras”, según dice Pedro, el mecánico retirado al que entrevistó el periódico).
Madrid cuenta hoy, según datos de la Red Europea de Lucha contra la Exclusión citados por Público, con 1,4 millones de personas en riesgo de exclusión y casi un millón por debajo del umbral de pobreza. Hurgar en la basura, en España, puede ser castigado con una multa de 750 euros, pero cada vez son más los que lo hacen. A tal punto que el alcalde de la ciudad catalana de Gerona ordenó sellar los contenedores.
En Andalucía, un par de semanas atrás (véase nota de apertura de la sección Mundo de la última entrega de Brecha), dos supermercados habían sido “expropiados” y el “botín” de alimentos básicos conseguido fue entregado a familias carentes de todo. “Un gran número de gerentes de establecimientos consultados por Público” dijeron que es habitual que tiren a los contenedores alimentos no vendidos en condiciones óptimas. Como también lo hacen los restaurantes. Paralelamente, la demanda de alimentos a los comedores populares creció 45 por ciento en un año.
El lunes Público informó que el ministro de Economía, Luis de Guindos, el “padre de los recortes”, se había comprado un apartamento en 500 mil euros en una zona de lujo de Madrid, a la mitad de lo que valía en 2007 y pocos días antes del aumento del iva. De Guindos logrará también eludir el 10 por ciento de impuestos que a partir de enero los españoles deberán pagar por la compra de viviendas.
Mientras tanto, en Italia se difundía un informe según el cual 60 por ciento de sus habitantes tiene dificultades económicas serias y seis de cada 100 no pueden llegar a fin de mes. Según el estudio, de la empresa Coldiretti/Swg, 49 por ciento de los italianos dejó de comprar en los supermercados y recurre a comercios de cercanía para adquirir alimentos, donde pueden “pedir fiado”. El lunes se supo que dos hombres se habían suicidado a lo bonzo el fin de semana. Uno, de 48 años, en Turín; el otro, de 54, en Roma. Los dos estaban desocupados. En los últimos seis meses 30 personas optaron por autoeliminarse abrumadas por la crisis. Según Eurostat, uno de cada tres italianos no tiene trabajo actualmente, lo que hace que la desocupación sea mayor que la de España, aunque en las estadísticas oficiales no llegue a la mitad.

 

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