Tacheles, el cierre de un símbolo del Berlín alternativo

La Tacheles, el centro cultural emblema de la movida alternativa berlinesa durante décadas, fue definitivamente cerrada esta semana. Se la comió la especulación inmobiliaria en una capital alemana que se ha ido desembarazando como si fuera basura de esas “usinas okupas” que florecieron en los años setenta y fueron replicadas en los años siguientes. La Tacheles, una antigua galería comercial levantada a principios del siglo pasado, estaba ocupada desde comienzos de 1990 por decenas de artistas de diversos géneros, desde pintores hasta cineastas, pasando por músicos y escultores, que utilizaban sus más de 2.200 metros cuadrados distribuidos en cinco pisos, como talleres y “centro de experimentación cultural” e incluso como vivienda. El martes pasado la policía protegió el desalojo del edificio ruinoso, reclamado por un banco. “Esto es el robo de una obra de arte que será entregada a especuladores inmobiliarios que la destinarán a los ricos”, dijo el portavoz de los artistas ocupantes, Martin Reiter.
La Tacheles nació como centro de experimentación al poco tiempo de la caída del muro, cuando multitud de jóvenes artistas llegados de toda Europa se abalanzaron sobre edificios ruinosos de Berlín oriental, aprovechando sus bajos precios. “Buscamos adelantarnos a los especuladores, que al poco tiempo aparecieron con sus maletines y sus calculadoras por esas zonas, planeando como buitres”, recordó Reiter. Tiendas, bares, y hasta iglesias del centro y del este de la ciudad fueron ocupados de esa manera y “recuperados” no sólo por recién llegados a una Berlín en vías de unificación sino también por gente expulsada de zonas del oeste, como Kreuzberg, un barrio recostado sobre el muro del lado occidental donde convivían inmigrantes (fundamentalmente turcos) y jóvenes “alternativos”. Barrios del este, como Prenzlauer Berg, Friedrichshain y Mitte, donde está la Tacheles, se convirtieron entonces en zonas en disputa entre los especuladores y esos jóvenes. Pero desde los primeros años dos mil, con el traslado de la capital federal de Bonn a Berlín, una década después de la desaparición de la rda, “la presión del dinero se hizo insoportable para nuestros escasos medios”, dice Reiter. El Mundial de Fútbol de 2006 consolidó el nuevo estatus de Berlín, que “se puso de moda en la región y comenzó a atraer no sólo a turistas sino también a jóvenes profesionales, que buscaron instalarse en los barrios antiguamente populares de la ex rda y de occidente”, apunta Thomas Helfen, un operador inmobiliario. Los ocupantes de la Tacheles retrasaron lo más que pudieron el desalojo, hasta que ya no hubo más que hacer, como les sucedió a okupas de otros locales vendidos a inversores, que a su vez los revendieron a nuevos habitantes de una ciudad en expansión. Helfen dice sin embargo que a Berlín le falta mucho para volver a ser la “ciudad burguesa y acomodada que fue en otras épocas”. No tiene industrias ni es un centro financiero, y es bastante más barata, o “menos cara”, que otras capitales europeas u otras ciudades de la propia Alemania, según señala Harriet Häussler, profesor en la Universidad Libre de Berlín. “De hecho, 10 por ciento de sus 3,5 millones de habitantes actuales son artistas, una proporción bastante más alta que en el resto de las grandes ciudades del país.”
Dos meses antes del desalojo, los artistas de la Tacheles enviaron al intendente socialdemócrata de Berlín las llaves del edificio junto a una carta. “Habría sido fácil salvar el centro creativo de Berlín del desmantelamiento y la destrucción especulativa. Usted no ha cumplido conscientemente esta tarea”, le decían en el mensaje.
Sus ocupantes querían preservar al edificio, visitado por medio millón de turistas al año y abierto a la comunidad para la organización de todo tipo de actividades, como un centro de arte contemporáneo. Su destino más probable es el de centro comercial.

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