Michelle, sa belle
- Última actualización en 06 Septiembre 2012
- Escrito por: Brecha
No llega a ser Hillary, que trascendió a su marido Bill Clinton y se convirtió en jefa de la diplomacia de Estados Unidos, pero Michelle Obama es una de las armas con que cuenta Barack para recuperar terreno en sectores que en 2008 fueron clave para su victoria: las minorías (raciales, sexuales) y las mujeres. El martes 4 la elegante mulata fue la estrella de la sesión inaugural de la convención demócrata en la ciudad de Charlotte, que ayer jueves designó oficialmente a Barack Obama como su candidato para las elecciones del 6 de noviembre. Unas pocas horas antes del discurso de su mujer ante la convención, el presidente había dicho en un mitin de campaña: “Esta noche, en Charlotte, van a ver a la verdadera estrella de la familia Obama. Todo lo que yo pueda decirles hoy va a ser seguramente peor de lo que Michelle diga en la convención”, declaró el presidente, quien confesó a su auditorio que cada vez que ve a su mujer hablar en un acto público él se emociona, y a veces llora. La audiencia, conmovida, aplaudió.
Abogada recibida en Harvard, Michelle ha adquirido fama de muy buena oradora y se ha ido convirtiendo, como quien no quiere la cosa, en una de las figuras más populares relacionadas con el poder demócrata. Su imagen fue creciendo en los últimos dos años a medida que la de su marido fue cayendo, fundamentalmente entre sectores de clase media que estuvieron y están entre los más afectados por la crisis económica iniciada hace tres años. Michelle, que en 2008 tenía el 43 por ciento del electorado a su favor, hoy roza el 66, mientras Barack cayó de más del 60 al 45. En estos meses de campaña electoral Michelle, que participó durante pocas semanas en más de un centenar de actividades proselitistas (entre actos y reuniones de recaudación de fondos), devino de hecho en una de las puntas de lanza del oficialismo para intentar llegar a jóvenes y mujeres, a negros y a hispanos, que si bien no se han pasado con armas y bagajes a filas de los republicanos, son hoy mucho más reacios a apoyar a los demócratas de lo que lo fueron hace cuatro años. “Michelle es quien mejor puede recordarle a la gente que Obama ha hecho lo mejor en un momento difícil, y que su principal preocupación es el pueblo estadounidense. La gente le cree”, opinó Georgia Kernell, experta política de la Universidad Northwestern. En Charlotte, Michelle dedicó lo esencial de su discurso a comunicar “la profunda empatía de Barack con los padecimientos de la clase media” y a machacar que en caso de victoria republicana en noviembre “ganarán los más ricos y perderá la clase media, es decir el verdadero motor de la prosperidad estadounidense”.
La espesura política no es el fuerte de la “primera dama”. “Ella es la primera en cuestiones de moda, la primera mamá, la primera jardinera, y ha construido su popularidad en base a campañas sobre temas sensibles para el común de los estadounidenses de clase media, como la lucha contra la obesidad infantil a favor de una alimentación sana”, apunta el analista Robert Watson, de la Universidad de Lynn. “Michelle es Jackie Kennedy con un diploma de derecho de Harvard y una buena cultura de la calle adquirida en el barrio sur de Chicago”, decía recientemente de ella la revista Forbes. Michelle es también una de las figuras políticas que más recurre a las redes sociales, en especial a Twitter, para comunicar con los electores, según un informe del Pew and American Life Project. “Es otro de sus puntos de conexión con la clase media, y parte de la imagen que ha construido de mujer moderna, abierta, conectada, una de las plataformas en que puede apoyarse su marido para ganar en noviembre”, dijo un analista de ese centro.

